La motivación de Cáritas para abordar el tema de la Responsabilidad Social se nutre de los principios mismos de la enseñanza social de la Iglesia, tales como la opción preferencial por los pobres, la solidaridad, la dignidad humana, el bien común y la subsidiaridad.
Entendemos que el rol de la empresa debe trascender lo meramente económico y constituirse en un actor fundamental como creador de riqueza, promotor de desarrollo, generador de bienestar social, además de ser una fuente de empleo.
Intentando una definición de RSE podríamos decir que "constituye el compromiso verificable de la empresa para lograr el éxito económico y social a través de la promoción del desarrollo sostenible, orientándose hacia el bien común conjugando un diálogo continuo con sus stakeholders (grupos de interés), la gestión transparente y eficiente, cumpliendo y proyectándose más allá del marco legal existente".
Hasta hace poco la actuación socialmente responsable tenía que ver directamente con los empresarios, hoy en cambio se pretende incorporar dicha actuación a la vida misma de las empresas, a su organización, sus procesos, sus vínculos con la comunidad, mediante la identificación de sus grupos de interés, ante quienes debe responder: socios y accionistas, directivos, trabajadores y colaboradores, clientes y consumidores, proveedores y socios comerciales, Estado, comunidad y medio ambiente.
Cáritas ayuda en crear un puente entre la empresa y sus diversos stakeholders, dada su extensión y cobertura con su red de 50 Cáritas Diocesanas existentes en el país, su transparencia y credibilidad, su demostrada cooperación social y política, así como la experiencia y capacidad puesta al servicio de los pobres desde el año 1955.
La responsabilidad social no es un tema exclusivo del sector empresarial, por el contrario, es un tema que toca en forma transversal a cada uno de los agentes que interactúan en la sociedad.