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| La Cuaresma como preparación a la Pascua | ||||
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La Iglesia nos lleva, desde hace muchos siglos, a celebrar la Pascua de Jesús, como el momento más importante del año cristiano. Recordamos, celebramos, revivimos ese acontecimiento trascendental para la historia del mundo: Cristo se ofreció por nosotros, y el Padre lo resucitó, y ahora,vive entre nosotros. Realmente
es algo maravilloso lo que ocurrió y lo que ocurre en nuestro
mundo: Cristo sigue muriendo y resucitando en la vida de sus hermanos. |
Y, ¿cómo es posible hacer eso? la respuesta es muy sencilla: mirando a Jesús que vive hoy. La mirada hacia Jesús es la de quien sabe que el Señor nos ha marcado el camino y tenemos que ser como él. Y es en este punto que las cosas se nos ponen complicadas pues ya se trata de nosotros mismos y no sólo de hablar de los otros. Cuando yo me miro tengo que confesar que se me aparece un viejo tema cristiano: el de la conversión. Es decir, que me miro y confieso que tengo que cambiar, pero no sólo en lo que haga, sino que tengo que cambiar de corazón, tener un corazón como el de Cristo. En esas
dimensiones descubro que la tarea me queda grande: ¿cómo
yo que soy pecador, puedo tener un corazón como el de Cristo?.
Si miro las cosas de esa manera, ciertamente que me quedaré con
una tremenda frustración. Pero lo que se me pide tiene una referencia
importantísima: no es que yo pretenda llegar solo a la talla
de Jesús, sino que Él mismo está dispuesto a hacer
de mí otro Cristo, y lo que me pide es que yo permita que su
vida sea mi vida. Hay todo un camino por hacer. |
Mi reflexión
sincera me hará valorar en primer lugar aquellas cosas que yo
ya tengo de Jesús y luego cambiar aquellas que debo cambiar,
pues de lo contrario la Pascua no tendrá que ver conmigo. Pero
el punto realmente importante es el del cambio de ojos: tengo que mirar
con los ojos de Jesús, es decir con un inmenso amor al Padre
y a mis hermanos. Y tengo que cambiar para poder amar, con el mismo
amor que Dios me regala. Bienvenida
la Cuaresma porque me permite mirar los cosas, la vida, mi pasado y
mi futuro desde la óptica de nuestro Dios, el Padre de Nuestro
Señor Jesucristo. |
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