El cultivo de la alfalfa dormante en la sierra alto andina

Parcelas de alfalfa Las alfalfas dormantes pueden cultivarse  en secano con un régimen de lluvias que alcance de 300 mm a 1,200 mm por año y que en su fisiología resisten temperaturas menores de cero grados y sequías prolongadas.

Las características agronómicas y valores nutricionales son similares a  las demás alfalfas.

Estas alfalfas que en sus variedades sintéticas tienen 11 grados de dormancia han demostrado ser un cultivo ideal para el altiplano de Puno debido a que soportan el severo clima de la región permaneciendo en el terreno hasta 23 años con buenos rendimientos al soportar las heladas esporádicas en la época de verano (diciembre-abril) así como las  heladas severas  de invierno (mayo – agosto) y la ausencia de lluvias en los meses de mayo a septiembre.

La introducción de las alfalfas dormantes a nuestro país fue realizada por el Ministerio de Alimentación el año 1976 hasta 1980 con la cooperación de la misión de Nueva Zelanda, para después de una década de olvido, ser retomada por Cáritas del Perú en 1992.

Las alfalfas dormantes son naturales de la zona de Persia (Irán - Irak) donde abunda la variedad Medicago falcata  que es muy rústica y resistente a las sequías.

Quienes han desarrollado un excelente trabajo genético en las alfalfas son las Universidades de California, Nebraska, Nevada y otras de los Estados Unidos de Norteamérica obteniendo las llamadas alfalfas sintéticas con características superiores a las alfalfas comunes. La semilla utilizada en los proyectos de Cáritas del Perú es sintética y  procede en su origen de EE.UU.

El costo de siembra fluctúa alrededor de S/. 1,500 por Ha y en Puno ofrece entre 2 a 5 cortes de acuerdo al microclima y cercanía al Lago Titicaca de la zona de siembra. En todos los casos el rendimiento promedio por corte es de 30 TM/Ha.

Corte de alfalfaSe calcula que en el Altiplano de Puno a la fecha, se han instalado 52,000 Ha de alfalfa y es de resaltar que  las tres Cáritas Diocesanas de Puno, Juli y Ayaviri con el financiamiento de Fondoempleo y la contraparte de los campesinos y los Municipios en los últimos 9 años han instalado alrededor de 24,220 Ha. y a través de los proyectos financiados por otras organizaciones como Foncodes, Fondo Italo Peruano, Caritas Suiza, Caritas Francia, Conacs y recursos propios de Cáritas del Perú se han  instalado  otras 12,000 Ha; el resto ha sido instalado por algunas ONGs y productores. De las 4’000,000 de Ha de pasturas naturales que posee  el Altiplano de Puno un 30% son tierras aptas para recibir alfalfares dormantes en secano. En la actualidad, el uso exclusivo de las alfalfas es en verde para  la alimentación de las crianzas con mayor proporción para  la producción de leche y un porcentaje aún reducido se henifica para la alimentación de invierno. Cabe indicar que, Cáritas Juli tiene una pequeña planta para la producción de harina de alfalfa.

El impacto producido por la introducción de este cultivar ha permitido llevar al Altiplano de Puno ocupar, según el Ministerio de Agricultura, el cuarto lugar entre las cuencas lecheras del país y ha permitido demostrar que la producción de leche en altura no tiene  inconvenientes ya que tenemos  vacas con 30 litros diarios de leche en dos ordeños y hatos con promedio de 16 litros diarios  por vaca/día.

En Francia que posee 1’000,000 Ha con este cultivar el uso de su producción se distribuye en:

            -  Un 45% para alimentación animal
            -  Un 20% para alimentación humana
            -  Un 15% para cosméticos
            -  Un 20 % para fermentación.

Los franceses obtienen un extracto foliar para niños con desnutrición que contiene además de un alto porcentaje de proteína, vitaminas y minerales esenciales para la salud humana. Toda su producción se destina a cubos de alfalfa con valores que permiten  alimentar no solamente  crianzas comunes, sino también  peces, perros, caballos y conejos. La utilización en cosméticos refleja la acción de la alfalfa contra las arrugas de la piel humana. En el proceso de producción de cubos de alfalfa  la proporción se estima en 4.5 kilogramos de alfalfa verde para la obtención de un kilogramo de cubos.

De acuerdo a un experto francés que  trajo Cáritas Juli para aprender la industrialización de la alfalfa, una planta pequeña para ser rentable necesita un abastecimiento de 500 Ha de alfalfares con los rendimientos promedio del Altiplano y la cotización de la secadora, la moledora y la extrusora bordea los 120,000 dólares, a ello hay que añadir el valor de la construcción, y el capital para proveerse de alfalfa  verde  entre los meses de octubre hasta mayo y procesar durante  todos los meses.

Las tierras de pasturas naturales del resto de los Andes peruanos son aptas para la alfalfa dormante siempre que su acidez no sea mayor a un Ph de 5.7 y  no sean inundables.

Los avances obtenidos en la introducción de este cultivar ha sido sin participación sustantiva del Estado. Es de destacar la realidad de las familias de las cuencas lecheras de Puno que apostaron por cambiar su sistema de producción y lograron salir de la pobreza en base a las alfalfas dormantes.

Gracias a los concursos públicos para financiar los proyectos establecidos por Fondoempleo, este proyecto se está replicando en Cuzco, Ayacucho, Huancavelica, Pasco, Ancash y Cajamarca.

Esperamos que se difunda por toda nuestra Sierra Alto Andina, creemos que el futuro de la Sierra está ligado a la producción de alfalfa, porque en la  pequeña planta de cubos de Puno pagando 10 centavos por kilo de alfalfa verde en chacra permitimos que los productores reciban S/. 12,000.00 por Ha por campaña de 4 cortes, ingreso muy superior a cualquiera de  los rendimientos económicos de los otros cultivos de la región.

Escrito por: Hernán Torres La Jara
Ingeniero Agrónomo