Empresa, Estado y ONG: Un esfuerzo conjunto de RS

Jorge Lafosse - RS Hace algún tiempo se viene impulsando en nuestro país la iniciativa que la Responsabilidad Social es un compromiso que involucra a todos los actores y agentes de nuestra sociedad: Estado, empresas, organizaciones de la Sociedad Civil y a la ciudadanía en general.

Dentro de esta línea, Cáritas del Perú institución de la Iglesia Católica viene fortaleciendo su rol promotor del desarrollo humano integral articulando los esfuerzos e iniciativas que surgen de los sectores público y privado.

El crecimiento económico de nuestro país registrado en los últimos años no ha estado acompañado de adecuadas políticas distributivas, lo cual ha generado que a pesar de los avances registrados se mantengan situaciones de desigualdad y exclusión social: altas tasas de pobreza, desnutrición infantil, bajo rendimiento educativo, deficiencias en la cobertura de salud y hogares sin infraestructura básica adecuada, entre otros.

El proceso de desarrollo integral que requiere nuestro país debe estar orientado a mejorar las condiciones materiales y la calidad de vida de todas las personas, por la simple razón de su dignidad como seres humanos y ciudadanos. El Papa Benedicto XVI remarca en su Encíclica “Caritas in veritate” que este proceso debe basarse en la ética y los esfuerzos de las empresas, el sector público y la sociedad, los cuales deben orientarse a objetivos humanos y sociales. (Cf. CiV 46).

Los procesos de desarrollo sostenible deben estar centrados en la persona humana buscando que la población se involucre directamente en el proceso y se convierta en protagonistas de su ejecución. Esto exige una visión de mediano y largo plazo, lo cual es difícil de impulsar pues muchas veces los actores sociales se ven presionados por la necesidad de mostrar resultados en el corto plazo.

Necesitamos que las intervenciones de Responsabilidad Social se sustenten en un proceso de concertación y diálogo que facilite las relaciones de asociatividad entre las instituciones involucradas. Este proceso lleva a seleccionar bien a nuestros socios estratégicos a fin de compartir valores y principios (ética y responsabilidad) y construir relaciones de transparencia, entendimiento y confianza.

La confianza en una relación con visión de largo plazo se construye a partir de una definición clara de los roles que le corresponden a cada actor. Entre ellos podemos mencionar:

– El Gobierno debe ser promotor de desarrollo y no sólo de oportunidades de inversión y negocios. Debe movilizar recursos públicos y establecer     participativamente los horizontes o visiones de desarrollo, creando los marcos legales adecuados.

– La Empresa debe estar interesada en su rentabilidad pero también en el bienestar social que resulte de su intervención. Moviliza recursos para el     desarrollo de su zona de influencia y aporta su experiencia en el diseño e implementación de los programas.

– La Comunidad está interesada en acceder a oportunidades para el desarrollo colectivo, familiar y personal. Tiene roles de vigilancia, participación y     responsabilidad en el diseño y en la ejecución de las acciones de promoción del desarrollo.

– Las Organizaciones de la Sociedad Civil (ONG) participan en el diseño de las propuestas de desarrollo y facilitan la implementación de las intervenciones en     la comunidad articulando los esfuerzos de todos los actores.

El proceso de construcción de relaciones de confianza mutua no es fácil, requiere de una instancia de gestión colectiva del proyecto desde su inicio (comunidad, empresa, gobierno local, ONG y otros actores implicados), para el diseño y seguimiento de la intervención, buscando el consenso y cumpliendo los acuerdos establecidos. Debe mantenerse en todo momento una relación directa con la comunidad proporcionando información clara y completa, analizando y enfrentando directamente los temas potenciales de conflicto.

Las intervenciones sociales articuladas adecuadamente potencian los impactos de los proyectos orientados al desarrollo local. En ese sentido debe favorecerse la creación de espacios colectivos que miren el desarrollo integral de las localidades: (1) Estableciendo objetivos comunes de transformación y cambio, (2) Facilitando el seguimiento de acuerdos y la vigilancia social al cumplimiento de los compromisos asumidos, (3) Buscando que los procesos sean asumidos y liderados por los gobiernos locales.

La experiencia de Cáritas del Perú en la implementación articulada de intervenciones de desarrollo integral nos ha mostrado que el rol de la empresa debe trascender el campo meramente económico y debe constituirse en un actor fundamental creador de riqueza, promotor de desarrollo y generador de bienestar social, además de ser una fuente de empleo. Las empresas socialmente responsables se comprometen en lograr el éxito económico y social a través de la promoción del desarrollo sostenible, y están orientadas hacia el bien común en diálogo continuo con sus grupos de interés, realizando una gestión transparente y eficiente, proyectándose más allá del marco legal existente.

"El tema del desarrollo coincide con el de la inclusión relacional de todas las personas y todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana, que se construye en la solidaridad sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz."(CiV 54).

Escrito por: Jorge Lafosse Quintana
Secretario General
Cáritas del Perú