Cáritas Madre de Dios ¡Presente!

Cáritas Madre de Dios

Cientos de personas salieron a las calles a decir basta ya a los abusos cometidos por la minería ilegal.

En los últimos meses, Madre de Dios ha adquirido una particular presencia en la agenda pública nacional. Sendos titulares y columnas de opinión mantuvieron durante semanas como parte del show mediático de la propuesta del Congresista Amado Romero para la anulación del Decreto Legislativo (Decreto de Urgencia 012-2010-PCM) que impide el uso de dragas en las orillas de los ríos. Ello no hubiese pasado de ser un inofensivo pero oportuno desliz de no ser porque el señor Romero tiene varias concesiones mineras.

Son caprichosos los efectos de la noticia en la opinión pública y más curioso su impacto en el sentir de un pueblo que tiene herida la dignidad. Madre de Dios es oro y minería ilegal, era el mensaje que se posicionaba en las mentes de millones de peruanos. Entonces se daba inicio a un doble fenómeno. Mientras nuestra Región empezaba a latir en el corazón de la noticia de manera circunstancial y deficiente, de otra parte despertaban las voces indignadas de la población. De repente la selva sí estaba habitada y no sólo era la despensa que sostiene la economía, la matriz energética y seguridad alimentaria del país.

Los más informados y acuciosos de la realidad nacional quizás sabrán que Madre de Dios es considerada la Capital de la Biodiversidad del Perú y reconocida por su mega-diversidad en el Mundo. Que aquí aun habitan poblaciones en aislamiento y que son los principales guardianes del bosque. Que goza de al menos 8 grandes cuencas hídricas, entre ellas Madre de Dios, Tambopata, Inambari, Tahuamanu y Las Piedras. Que aquí pervive Candamo, la afamada selva sin hombres y corazón del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Sí, esta es la Madre de Dios de portada, aquella que se inmortaliza en postales, afiches y videos promocionales para el turismo y la investigación; pero pocos conocen que sus recursos y su población son permanentemente amenazados por la ambición, la avaricia y la corrupción expresadas en actividades extractivas ilícitas, especialmente la minería depredadora y sin escalas.

Sin embargo, la población de Madre de Dios nos recordó que su Región, que nuestra casa es mucho más que sus problemas. El 26 y 27 de octubre los asentamientos humanos, los mercados y los universitarios se sumaron al clamor de la Federación Agraria y de la población del campo del sector denominado La Pampa. Cientos de personas salieron a las calles a decir basta ya a los abusos cometidos por la minería ilegal y a solicitar se tomen las acciones inmediatas para restituir el principio de autoridad a todo nivel.

La Pampa es una herida que la minería ilegal abrió en los bosques, las aguas y en la dignidad de las personas. En tan sólo 4 años se ha depredado más de 10,000 hectáreas de bosque. Se ha venido contaminando sistemáticamente los ríos y el aire con el refogueo irresponsable del mercurio que se utiliza para amalgamar el oro. Ello se suma al sin número de familias y de obreros que viven y trabajan en condiciones infrahumanas, además de la sistemática trata de personas con cientos de mujeres y niñas que son esclavizadas de manera impune en este sector, sin mencionar la desaparición de personas y el trabajo de menores.

La oportuna manifestación de la población nos recordó a todos y colocó en la agenda política nacional la declaratoria de emergencia en La Pampa. Un pedido que la sociedad civil a través de la Comisión Ambiental Regional (CAR) alcanzara a los gobiernos local y central hacía dos meses y que el lamentable acontecimiento en el Congreso no consiguió opacar; muy por el contrario, colmó el vaso de la decepción de la población madrediocense que salió a las calles a elevar su voz de protesta e indignación. Con aquella voz, elevaron también las acciones de emergencia. Asimismo, cabe resaltar la importante labor de liderazgo que ha venido asumiendo el Comité de Gestión de la Reserva Nacional Tambopata, que junto a los principales dirigentes gremiales del campo y la ciudad determinaron convocar la participación de la sociedad civil en general haciendo valer su derecho de libre expresión y juntos solicitar ante la Presidencia y el Consejo de Ministros la inmediata restitución del principio de autoridad en la Región. La participación de Cáritas Madre de Dios durante este proceso de reivindicación ha sido clave no sólo como miembro de la CAR sino como soporte del Comité junto a importantes instituciones aliadas en las acciones de incidencia, así como en el proceso de fortalecimiento de las organizaciones del campo y en la conformación de grupos de vigilancia en cada una de las comunidades afectadas por actividades ilícitas. Esta importante labor ha permitido visibilizar la problemática del sector de La Pampa a través de sucesivos operativos, junto con la Fiscalía Ambiental y la Policía Nacional. Sin embargo, el avance desmedido de la minería ilegal así como la ausencia y la creciente corrupción de las autoridades motivo la adopción de medidas inmediatas y con ello la solicitud de declarar en emergencia el sector de La Pampa ante las autoridades nacionales, clamor que fue respaldado por la población.

Hoy Madre de Dios ha iniciado un proceso de seis meses de la mano con las principales autoridades ambientales y del orden por encargo del Presidente de la República que se expresa tanto en las acciones de fuerza con la inmediata paralización de las actividades mineras ilegales, como en la definición de acciones de desarrollo sostenible con el compromiso del gobierno regional de la mano con su población. Esta manifestación se puede considerar un hito en la vida social de Madre de Dios y a nivel nacional. Es el día en que aprendimos que el interés común es más valioso que el personal. Tremenda lección de ciudadanía que los hombres y mujeres del campo nos han dado a los peruanos. Las voces de la gente quebraron el velo del temor y del silencio para manifestar pacíficamente que Madre de Dios no se mide en oro, ni en su biodiversidad solamente, también es el valor de su gente.

Escrito por: Giannina Da Roit
Comunicaciones Cáritas Madre de Dios