Crónica viajera: Aventura Ashaninka

Aventura Ashaninka Visitar las comunidades Ashaninkas ubicadas en la cuenca del Río Tambo en la Región Junín ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, pues tuve la oportunidad de conocer de cerca la misión que tiene Cáritas del Perú en las poblaciones más alejadas de nuestro país.

El viaje comenzó el 1 de diciembre del 2012, cuando partimos rumbo a la ciudad de Satipo con el equipo de trabajo de Cáritas del Perú que ejecuta el Proyecto “Apoyo REPSOL a las comunidades indígenas de la cuenca del Río Tambo”

Luego de 8 horas por carretera, llegamos a Satipo e inmediatamente nos enrumbamos a Puerto Molino, en donde nos esperaba el bote de Cáritas que nos trasladaría a las comunidades.

Estas 14 comunidades desde el año 2008 hasta diciembre del 2012 recibieron el apoyo de Cáritas del Perú con el financiamiento de la empresa Repsol Exploración Perú S.A, con el objetivo de contribuir a mejorar la salud y nutrición de los niños menores de 5 años, así como de las madres gestantes y lactantes, a través de buenas prácticas familiares y comunitarias. Cabe indicar que, en el 2012 se integró al proyecto el componente Educativo a través de las Escuelas Activas.

Aventura Ashaninka Inicia la aventura…

La primera  comunidad que visitamos fue Ivopsote, el viaje duró 3 horas en bote desde Puerto Molino. Una pequeña tormenta nos dio la bienvenida. La tensión y el susto que pasé se vieron recompensados por el hermoso paisaje, era como estar en medio de un paraíso, cubierto por áreas verdes con pequeñas cataratas.

En esta comunidad estábamos totalmente incomunicados,  los celulares ya no tenían señal y gracias a la ayuda de un motor a base de gasolina había luz solo por un par de horas en las noches. Pero el equipo de Cáritas igual llegaba dispuesto a trabajar.

Nos ubicamos en el espacio que tiene la comunidad para realizar sus asambleas, sólo tenía un techo rústico y sin paredes. Ahí armamos nuestras  carpas. Yo me encontraba un poco asustada porque era la primera vez que me quedaría por tres días en medio de la selva,  sin ninguna comunicación con el exterior.

Al día siguiente, el equipo de Cáritas inició su labor en la escuela  de Ivopsote. Lo primero que me impresionó fue como los mismos niños fomentan la disciplina.  Durante la formación, los niños  iban mostrando sus cualidades artísticas, unos cantaban, recitaban poesías, aprendían valores a través de adivinanzas y otros hacían chistes.

Esta actitud de los alumnos era parte del componente educativo del proyecto, en donde se buscaba a través del arte  dar a conocer valores y motivar  a los niños a querer sus costumbres.

Aventura Ashaninka El equipo de Cáritas procedió a la evaluación de los niños de segundo grado, quienes hace un año venían trabajando estos aspectos.

El profesor Gamely Ruiz de la Institución Educativa 30001-22 de Ivopsote, nos explicó que los niños del primer y segundo grado habían aprendido a leer y que ahora comprendían mejor las lecturas que se les daba, gracias a la metodología impartida por el proyecto.

De  pronto sonó la campana, que anunció el momento del refrigerio, todos  formados  iban recibiendo sus alimentos que son preparados todos los días por un grupo de madres.

El proyecto de Cáritas también se basa en la mejora de la alimentación de los niños para que tengan una buena educación, por ello se realizan exámenes de sangre para ver su nivel de hemoglobina. Al inicio del proyecto la anemia en los niños era de 42%, un año y nueve meses después, la administración del sulfato ferroso bajo a 24% la prevalencia de anemia en los niños en edad escolar primaria de las tres escuelas del distrito de Tambo.     

Visitamos también algunas de las viviendas en donde los pobladores nos mostraban cómo usaban sus baños y cocinas ecológicas, ellos se sentían muy agradecidos pues habían mejorado su calidad de vida y en especial la de sus hijos.

Al llegar la noche, me percaté de unos ruidos extraños que venían del cielo con luces muy potentes, era la primera vez que sentía los truenos tan de cerca, preguntó si esos truenos llegarían hasta el lugar donde estábamos y me dijeron que no, eso me alivio mucho. Luego junto al equipo de Cáritas nos fuimos a descansar, pues al día siguiente tendríamos más trabajo por hacer.

Aventura Ashaninka Muy temprano fuimos rumbo a Mayapu, el camino no fue nada fácil, pues llovía intensamente. En esta comunidad visitamos a un grupo de niños en la Institución Educativa N° 64437, quienes manejaban la metodología educativa a través de cartillas. Pudimos observar como el profesor Emerson Saavedra dictaba clases a tres grados en forma simultánea.

“Para mí el método de las cartillas que me da Cáritas me favorece, pues siento que me ayudan a actualizarme y tener mayores resultados en la enseñanza”, explica Emerson Saavedra.

Mientras iba apreciando cómo se manejaba la  clase, a lo lejos escuché a una orquesta tocando, eran los alumnos del sexto grado de primaria, quienes habían formado una banda denominada “Los Shipibos de Mayapu”.

Esta banda de música era dirigida por el Alcalde Escolar de la Escuela de Mayapu, era muy fácil darse cuenta del gran talento y desenvolvimiento escénico que tenían los niños, además las letras de las canciones eran creadas por ellos mismos.  Tuvimos el placer de escuchar varias de sus canciones que eran muy movidas, ahora entendía por qué era la “orquesta oficial” de los festejos de la comunidad.

Más tarde, visitamos a los niños del nivel inicial de Mayapu para conocer cómo el proyecto ejecutado por Cáritas había favorecido a los menores de 3 a 6 años. Dentro del aula habían implementado una Bodega que les ayudaba a relacionarse con la compra y venta de productos, de esa forma despertaba habilidades en ellos para recordar y valorizar las monedas, así como saber entregar bien el vuelto. Esta actividad también era parte del proyecto.

Finalmente visitamos la comunidad de Sabareni, en donde se encontraba una escuela unidocente, es decir un solo profesor enseñaba a varios grados dentro de un mismo salón. Para el profesor Oseas Olaya, la metodología  a través de cartillas que le dio Cáritas le había facilitado mucho el trabajo de enseñanza.
“Mientras voy repasando con algún grado, los demás alumnos van resolviendo sus tareas que están en las cartillas. Esta metodología ayuda a que los niños mejoren su aprendizaje y a la vez practiquen  valores”, afirma Oseas Olaya.

Luego llegó el recreo y vimos cómo jugaban los niños que emocionados veían las fotos que les había tomado, eso me llenó de alegría porque me sentí parte de la labor que realiza Cáritas con el apoyo de REPSOL.

La hora de partir había llegado, en pocas horas estaríamos rumbo a Satipo y después a Lima.

Mientras me alejaba y me despedía de los niños me puse a pensar, cuán afortunados somos de tener a nuestro alcance tantas comodidades, mientras que en los lugares más alejados de nuestro país, existen poblaciones que si no fuera por instituciones que ayudan, estarían olvidadas.

Siempre llevaré en mi mente y corazón este viaje de Aventura Ashaninka, que me hizo estar orgullosa de ser parte de una organización como Cáritas del Perú, que cambia vidas y logra que las poblaciones sean protagonistas de su propio desarrollo siempre de la mano de Dios.

Escrito por: Melissa Gupioc
Imagen Institucional