"Seguir a Dios en el servicio humilde es lo más gratificante que puede existir"…

Mons. Lino PanizzaIrradiando sencillez y humildad, Mons. Lino Panizza Richero, Obispo de Carabayllo y Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana nos hace conocer un poco más sobre su vida e importante obra al servicio de los más necesitados.

Mons. Lino Panizza nació en un pequeño pueblo de Italia llamado Balestrino. Lo curioso es que su padre era de origen argentino, mientras que su madre era uruguaya. De esa combinación nació Lino, un joven sencillo y lleno de sueños que ha ido haciéndolos realidad poco a poco en beneficio de los más necesitados. “Yo soy como el burrito habanero, que es aquel que cuando no hay nadie que quiera llevar la carga tú lo buscas. Yo quiero ser así, una persona normal que si logra algo, lo hace siempre con el apoyo de los demás. Quiero ser una persona que esté disponible a servir a los demás”.

Pero ¿cómo nace su vocación de sacerdote?, nos explica que fue por dos razones, una de ellas que en su pueblo natal siempre veía llegar a los hermanos Franciscanos Capuchinos que eran misioneros, los niños los rodeaban y esa figura de fraile le gustó mucho tomándolos como ejemplo a seguir. La otra razón fue porque estudió en un colegio de frailes Capuchinos hasta los 16 años de edad.

Una vez que tomó la decisión de dedicarse a la vida eclesial, se lo comunicó a sus padres, los cuales estuvieron de acuerdo: “mi padre me dijo, si quieres ser sacerdote, pues sé sacerdote, pero recuerda que esta casa siempre tendrá un lugar para ti”.

Es así como Mons. Panizza inicia este largo camino al servicio de Dios.

Llegada al Perú

Mons. Lino elige venir al Perú como misionero, pues había escuchado mucho de nuestro país. Es así como un 23 de mayo de 1970 pisa suelo peruano, justo una semana antes del terremoto que sacudió la ciudad de Yungay, Ancash.

“Recuerdo que ese día estábamos esperando la hora de la procesión del Corpus Cristi en el distrito de Chorrillos, cuando de pronto se produjo el terremoto. Fui hacia la Plaza de la Iglesia y la gente se arrodillaba y pedía perdón, eso me impresionó mucho. Después del terremoto tuvimos la gran misión de acompañar a la gente y ayudarlos, la Iglesia hizo un gran trabajo para enviar la ayuda humanitaria, además, hicimos un trabajo social pastoral de acompañamiento a la gente en los momentos de gran dificultad”.

De aquel acontecimiento han trascurrido 43 años en que Mons. Panizza vive en el Perú: “estoy acá más de la mitad de mi vida, puedo decir que conozco más al Perú que muchos peruanos, porque tuve la suerte de acompañar como traductor a un arqueólogo arquitecto que hizo un estudio sobre la arquitectura incaica, dándole la vuelta a todo el país”.

Su paso por Cáritas del Perú

Mientras Mons. Lino Panizza se encontraba en un retiro espiritual para prepararse para su ordenación episcopal supo que había sido elegido por los Obispos del Perú como Presidente de Caritas del Perú.

“Yo encontré en Cáritas un trabajo extraordinario con un equipo de gente muy bueno, comprometido en la labor de la iglesia, fue un trabajo donde me sentí a gusto”.

Mons. Panizza estuvo en dos periodos como Presidente de Cáritas del año 2000 al 2006. Durante este tiempo se trabajaron proyectos de desarrollo humano integral financiados por USAID, más tarde esto cambió y se dio paso a trabajar proyectos con empresas y agencias de cooperación internacional, lo cual fue un gran cambio para la institución. Pero en Cáritas se continuó trabajando al servicio de las poblaciones más alejadas del país, pues es esa es su misión fundamental.

“Cáritas del Perú tiene que promoverse desde su base, porque la caridad es un aspecto esencial de la fe, la fe sin obra no es fe, es muerte, es por esto que Cáritas tiene que ser fortaleza de la fe, tiene que hacer obra”.

Comunión y Unidad

Mons. Lino Panizza en la actualidad es Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana en donde realiza una gran labor pastoral:

“En la Conferencia Episcopal Peruana –CEP me esfuerzo por hacer visible al mundo nuestra comunión y nuestra unidad, mi lema como obispo, es “sean uno para que el mundo crea”, ese es mi programa de vida, lo que intento hacer en la CEP.

Quiero que la CEP sea acogedora para que los que vienen puedan sentirse como en casa, darles la mano. El Perú es un país muy diverso, por eso hay obispos y sacerdotes que vienen de lejos y es importante que lleguen a su casa, esta que es la casa de toda la Iglesia, deben sentirse acogidos y que no han venido inútilmente. También mi labor es fundamentalmente pastoral, como acompañante de la fe”. .

Sueños hechos realidad

Los sueños de Mons. Panizza con el paso de los años se han vuelto realidad, uno de ellos es la Universidad Católica Sedes Sapientiae, que fundó para que los jóvenes de bajos recursos tengan la oportunidad de tener una educación de calidad con un gran sentido de servicio social.

“Este proyecto  nace en esta zona (Cono Norte –Los Olivos)  porque hemos querido dar  a la gente instrumentos para que pueda superarse, para que pueda salir de la pobreza y ellos lleguen a ser  personas dignas. Y en base a estos criterios hemos puesto las facultades de Ciencias Económicas y Comerciales, Ciencias de la Educación y Humanidades, Ciencias de la Salud, Ingeniería e Ingeniería Agraria. Nosotros buscamos mejorar la calidad de vida de las personas para que luego ellas lo retribuyan en su comunidad”.

Otro sueño hecho realidad es la Universidad Nopoki (“He venido” en lengua ashaninka), en donde junto a Mons. Gerardo Zerdin, Obispo Vicario Apostólico de San Ramón, ha fundado  este centro de formación indígena para los nativos de Atalaya, de esa forma pueden recibir  instrucción para volcarla después en sus comunidades en su lengua nativa.

Esta universidad  brinda formación en Administración y Agricultura. En la actualidad existen dos promociones ya graduadas con un total de  50 alumnos.

Con todas estas iniciativas de ayuda y servicio a los demás, Mons. Lino Panizza es un visionario inspirado en el amor a sus semejantes.

.Mons. Panizza se despide de nosotros y nos deja este mensaje:

“No desaprovechen la oportunidad de experimentar, no tengan miedo de responder al Señor, él nos habla en el silencio, por eso cuando uno está aturdido por el poder de figuración, no puede escuchar a Dios, no lo siente. Seguir a Dios en el servicio humilde es lo más gratificante que puede existir”.


Entrevista realizada por: Karla Auza y Melissa Gupioc
Imagen Institucional

Fotografías: Alex Mendieta
Periodista - CEP