El Papa Francisco y Cáritas

SS Francisco Poco antes de la Semana Santa, nuestra Iglesia recibió con gran alegría y esperanza la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa, sucesor de SS Benedicto XVI, quien tomo el nombre de Francisco. Muy pronto el nuevo Papa nos fue mostrando la imagen de una Iglesia viva y muy cercana a su pueblo.

En el año 2009, el Cardenal Bergoglio, en ese entonces Presidente de Cáritas Buenos Aires, dirigió una conferencia con ocasión de la Asamblea de Cáritas Argentina en la que reflexionaba sobre el quehacer de nuestra institución a la luz del Documento de Aparecida.

En esta reflexión resaltó que la Iglesia Católica debe estar en medio del pueblo de Dios, en contacto permanente con él, para así responder mejor a sus necesidades. “Nuestra Iglesia está en misión permanente para evangelizar con alegría y transformar la sociedad con valor y audacia apostólica que no acabe jamás”.

Nos recordaba que Cáritas debe ser un instrumento para viabilizar la fuerza transformadora de Jesucristo y hacer llegar el Reino de Dios a los más pobres. El Papa Francisco, mencionó también que en la Encíclica Deus Caritas Est, se resalta que la naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la palabra de Dios, celebración de los Sacramentos y servicio de la Caridad, y que la Caridad pertenece a la naturaleza de la Iglesia y es una manifestación irrenunciable de su propia esencia (Cf. DCE 25). Si no vivimos el servicio de la Caridad no somos parte de la Iglesia de Jesucristo, este servicio nos debe llevar a la dignificación de todos los hombres y mujeres que se encuentran en situación de pobreza. El Papa indicaba que la mayor pobreza es la ausencia de Dios en la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, por lo cual es necesario que nuestro testimonio de la Caridad sea un medio para presentar a un Dios cercano al hombre y a su diaria realidad.

Nuestro trabajo en Cáritas se fundamenta en la opción preferencial de la Iglesia por los pobres, opción no excluyente ni exclusiva, pero si una opción radical y completa. Esta opción se manifiesta en una labor de asistencia para todo aquel que no puede satisfacer sus necesidades básicas, pero a la vez, en un trabajo de promoción humana y auténtica liberación que permita la realización integral de todo el hombre y de todos los hombres.

Nuestra labor como discípulos y misioneros de Jesucristo debe encaminarse a devolver la dignidad a los hombres y mujeres, mediante un trabajo cercano y solidario que nos haga sentir a aquel necesitado como nuestro hermano. Al igual que el samaritano debemos responder a las necesidades concretas del pobre e involucrarnos en sus vidas.

El trabajo en Cáritas exige una transformación total, un compromiso personal y un nuevo estilo de vida que se manifieste en gestos concretos en actitudes y acciones que sean reflejo de nuestra fe y nuestra pertenencia a Cáritas. Este compromiso debe estar encaminado hacia la formación de hombres y mujeres nuevos, comprometidos con el cambio de estructuras que nos ayuden a construir una sociedad más humana, más justa y más fraterna.


Jorge Luis Lafosse Quintana
Secretario General
Cáritas del Perú