En memoria de Mons. Julio Ojeda Pascual

“Nuestro amigo Lázaro se ha dormido y voy a despertarlo” (Juan 1: 11-14).

Mons. Ojeda Para Jesús la muerte es simplemente un sueño, para nosotros es una despedida con la esperanza de la resurrección.

El 28 de abril, el Excelentísimo Monseñor Julio Ojeda Pascual, OFM., quien fue Vicario Apostólico de San Ramón (Perú) de 1987 hasta 2003; falleció en la enfermería de los Descalzos de Rimac.

Mons. Ojeda nació en tierras de Monasterio de Rodilla, provincia de Burgos, España, un 12 de abril de 1932. Al terminar sus estudios de primaria quiso ser religioso franciscano, sacerdote y misionero en el Perú e ingresó en el colegio Seráfico de Anguciana. Allí afianzó sus estudios y su vocación y vino al Colegio Seráfico del Callao, donde cursó los estudios medios y clásicos.

En Santa María de los Ángeles, Lima, vistió el hábito el 22 de abril de 1948, hizo el noviciado y profesó de votos simples el 25 de abril de 1949. Estuvo en el convento de Ocopa, donde terminó sus estudios clásicos, filosóficos y teológicos.

Da el sí definitivo a Dios y a la orden profesando de votos solemnes el 14 de octubre de 1953, donde se entrega a su formación sacerdotal y misionera. El 6 de enero de 1957, el entonces Monseñor Juan Landázuri Ricketts, lo ordena sacerdote en Ocopa.

El 31 de marzo de 1987, Monseñor Julio Ojeda Pascual, OFM., fue preconizado Obispo Vicario del Vicariato Apostólico de San Ramón y el 5 de julio recibe la Ordenación Episcopal en la Catedral de San Ramón de manos de Su Eminencia, Cardenal Juan Landázuri Ricketts y toma posesión de la sede.

Asumió su papel en condiciones difíciles. Fue testigo de momentos dolorosos del Pueblo de Dios. Con prudencia y tolerancia, supo ir entrando en la dinámica de una vida y acción misionera que exigía en esos momentos personal y ayuda.

Durante su gestión se reorganizó el servicio de Cáritas; apoyó el trabajo pastoral de formación de catequistas y profesores de educación religiosa; promovió la Infancia Misionera y la Pastoral Juvenil. Ordenó varios sacerdotes diocesanos y reforzó la promoción vocacional.

En el 2003, el entonces Papa Juan Pablo II acepta su renuncia por límite de edad y es sucedido en el cargo por Monseñor Antonio Zerdín, OFM.

En el 2004, en el marco de la 83ª Asamblea Plenaria del Episcopado, los Obispos del Perú le entregaron la Medalla de Santo Toribio de Mogrovejo, por su contribución al enriquecimiento de la fe del pueblo peruano.

Posteriormente, en el 2007, en la 89ª Asamblea de los Obispos del Perú, se le entrega nuevamente, la Medalla de Santo Toribio de Mogrovejo, al conmemorar ese año, sus Bodas de Oro sacerdotales.

Mons. Julio Ojeda fue despedido el 2 de mayo en la Catedral de San Ramón, donde descansara en paz.


Escrito por: Alex Mendieta
Jefe de Prensa
Conferencia Episcopal Peruana