Cáritas del Perú presenta su Balance Social 2012

Mons. Alarcon ¡Estamos llamados a tejer redes de caridad!

“La caridad es amor recibido y ofrecido. Es «gracia». Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. […] Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.” (SS Benedicto XVI, CiV n.5)

Con gran satisfacción presentamos nuestro Balance Social 2012, el cual busca testimoniar nuestra fe en Jesucristo desde el trabajo realizado por Cáritas del Perú en favor del desarrollo humano integral, sobre todo de los sectores más pobres y excluidos de nuestro país. Por medio de nuestro trabajo queremos hacer visible el Amor de Dios por todos los hombres y mujeres, Amor creador y transformador que nos invita seguir comprometidos con la defensa de la vida, buscando crear condiciones de vida mucho más dignas y humanas para todos nuestros hermanos.

En nuestro Plan Estratégico para el periodo 2011-2020, aprobado en enero de 2011, por la Asamblea General de Obispos Asociados de Cáritas del Perú, se confirma nuestra Misión en el servicio de la caridad y la solidaridad, comprometiéndonos, a la luz del Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia, en el proceso de transformación de la sociedad peruana en orden al bien común. Buscamos crear conciencia social e impulsar procesos de promoción humana integral que permitan a los pobres y excluidos asumir un liderazgo cristiano al servicio de sus propias comunidades; defendemos el don de la vida desde su concepción hasta su término natural, la familia y la creación; y promovemos el uso racional de los recursos naturales en procesos de desarrollo sostenible.

En este Balance Social 2012 reafirmamos nuestro compromiso institucional y nuestra vocación de servicio y trabajo solidario por el auténtico desarrollo humano integral, el cual es tratado extensamente por SS Benedicto XVI en la encíclica “Caritas in Veritate”, resaltando que «el auténtico desarrollo debe ser integral, es decir promover a todos los hombres y a todo el hombre» [CiV n.18]. En esa línea los programas y proyectos que hemos ejecutado dentro de los Ejes Estratégicos que responden a los procesos de desarrollo integral han contribuido a generar mejores condiciones de salud, nutrición, educación, vivienda y saneamiento en las comunidades donde hemos trabajado, dotándolas también de oportunidades de desarrollo económico-productivo mediante procesos de capacitación y organización. Los procesos de desarrollo local han sido implementados con enfoques de prevención y gestión de riesgos, fortalecimiento de las organizaciones locales, así como el cuidado de los bienes de la creación, buscando utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-económicos, para asegurar así también su sostenibilidad a largo plazo. [Cfr. CiV n.27]

Además de los Ejes Estratégicos orientados al desarrollo humano integral, debemos destacar las iniciativas ejecutadas en otras dos áreas: la primera de ellas enfocada a la Promoción de la Responsabilidad Social y del Voluntariado, que tiene como objetivo promover la solidaridad universal extendiendo la conciencia de una responsabilidad social más amplia según la cual la gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa [CiV n.40]. El Comité de Responsabilidad Social (RS) creado el año pasado a nivel de la Oficina Central ha continuado trabajando para desarrollar el modelo de RS y voluntariado para Cáritas que nos permita adecuar nuestros procesos y procedimientos a este nuevo enfoque y desde Cáritas seguir animando a otras empresas e instituciones a acompañarnos en nuestro trabajo solidario.

La segunda área se orienta al Fortalecimiento y Desarrollo Institucional de la Red Nacional de Cáritas pues somos conscientes que el servicio de la caridad pertenece a la naturaleza intima de la Iglesia y es manifestación irrenunciable de su propia esencia. [Cfr. Deus Caritas est n. 25]. El Papa Benedicto XVI nos exhorta también a ser competentes profesionalmente, formados de manera que sepamos hacer lo más apropiado y de la manera más adecuada. Un requisito fundamental es la competencia profesional, pero ella por sí sola no basta. Nuestro trabajo es con seres humanos, y los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta, necesitan humanidad, necesitan atención cordial. Por ello los colaboradores de Cáritas deben distinguirse por no limitarse sólo a realizar un trabajo con destreza, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad. Por eso, nuestros colaboradores, además de la preparación profesional, necesitan también y sobre todo una «formación del corazón» [Cfr. DCE n.31a]. Durante este año más colaboradores de la Red Cáritas han participado en programas de capacitación y desarrollo tanto en temas técnicos y de gestión, como de formación humana y en la Doctrina Social de la Iglesia.

Las estadísticas oficiales nos muestran que la población en situación de pobreza ha venido disminuyendo en los últimos años, pero a la vez nos reflejan que en las zonas rurales del país la carencia de seguridad alimentaria, vivienda digna, sistemas de agua potable y saneamiento, educación básica de calidad y cuidados sanitarios elementales es una realidad cotidiana que sigue afectando a gran parte de la población. Aún persisten profundas brechas socio económicas en nuestro país que nos comprometen a seguir trabajando como Iglesia tanto en la dimensión socio caritativa, como en la dimensión de la promoción humana integral. Nuestro trabajo durante los últimos años se ha visto afectado por la reducción en los recursos financieros proporcionados por la Cooperación Internacional, pues aun cuando se han registrado incrementos en la cooperación solidaria de empresas e instituciones nacionales, estos recursos no han sido suficientes para hacer frente a todos los requerimientos de apoyo que se presentan.

Durante el año 2012 hemos consolidado modelos de intervención para mejorar la calidad de la salud y educación de las comunidades rurales, basados en procesos participativos y comunitarios. De igual forma, los trabajos de acompañamiento a las cadenas productivas de derivados lácteos y frutales se han traducido en organizaciones empresariales que están fortaleciendo su articulación al mercado.

Entre los desafíos actuales que enfrenta la Red de Cáritas en el Perú se puede mencionar la necesidad de diseñar más modelos de intervención que nos permitan seguir contribuyendo de manera efectiva al desarrollo humano integral de los sectores más desfavorecidos del país. Debemos seguir trabajando para fortalecer la hermandad en nuestro país pues «el desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro.» [CiV n.53]

Debemos continuar también el proceso de fortalecimiento de capacidades de nuestra organización de forma tal que el nivel técnico y administrativo de nuestros programas y proyectos esté acompañado por una actitud de entrega fraterna y solidaria, pues «el desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad.» [CiV n.34]

Nuestro Balance Social recoge muchas de las intervenciones que hemos llevado adelante en alianza con personas e instituciones, que sintiéndose parte de esa familia humana buscan construir una sociedad basada en el bien común que procure una vida digna para todos sus miembros.

Su Santidad Francisco, en reunión sostenida con representantes de la Confederación de Cáritas de todo el mundo nos recordó que “no puede existir Iglesia sin caridad”, y que la misión de Cáritas debe realizarse en dos dimensiones, una de acción en los campos de emergencias y desarrollo y otra divina “situada en el corazón de la Iglesia”. El Papa Francisco dijo también que “Cáritas es la caricia de la Iglesia a su pueblo, la caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, es muestra de su sensibilidad y cercanía”.

Queremos aprovechar esta oportunidad para agradecer a Dios por todas las personas e instituciones con las cuales hemos trabajado en el año 2012. Hemos compartido una misma ilusión y esperanza tratando de brindar a las personas en situación de necesidad los medios para superar necesidades concretas y lograr situaciones de vida más dignas y humanas. «Se requiere que las obras de misericordia estén acompañadas por la búsqueda de una verdadera justicia social, que vaya elevando el nivel de vida de los ciudadanos, promoviéndolos como sujetos de su propio desarrollo.» [Documento de Aparecida n.385]

Como en años anteriores, para la elaboración de este Balance Social, hemos tenido en cuenta las normas vigentes y las directrices de las organizaciones internacionales de referencia, como son Global Reporting Initiative (GRI) y el Pacto Mundial. Asimismo, se ha efectuado un estudio de materialidad que nos permitió seleccionar los indicadores a reportar, y se revisó la identificación de los grupos de interés relevantes para nuestra institución.

Pidamos a Santa María, Madre de la Esperanza, que nos guie en nuestro trabajo y acompañe nuestro caminar para que podamos descubrir el rostro de Jesucristo en todas las personas a las cuales servimos.


Mons. Richard Alarcón Urrutia
Obispo de Tarma
Presidente de Cáritas del Perú