In Memorian: Dos pastores de amor al servicio de los demás

Mons. Guido Breña Queremos hacer un merecido homenaje a dos pastores que fallecieron, pero dejaron huella en sus respectivas Diócesis, nos referimos a Mons. Guido Breña López, Obispo Emérito de Ica y Mons. William Dermott Molloy, Obispo Emérito de Huancavelica.

Mons. Guido Breña López, nació en Puquio (capital de la provincia de Lucanas), región Ayacucho, el 9 de julio de 1931, descubriendo su vocación religiosa ingresó muy joven a la Orden de Predicadores, siendo Ordenado Sacerdote Dominico el 11 de diciembre de 1954. En 1973, fue consagrado y nombrado Obispo de la Diócesis de Ica.

El 3 de diciembre de 2007, en la Iglesia de San Francisco de Asís en Ica, se realizó una misa de despedida por sus 34 años de labor episcopal, convirtiéndose en el Obispo Emérito de Ica.

El 24 de enero de 2008, en el marco de la 91ª Asamblea Plenaria, los Obispos del Perú le otorgaron la Medalla de Santo Toribio de Mogrovejo por su generoso servicio a la Iglesia en el Perú.

El Gobierno Regional de Ica le otorgó la condecoración “Abraham Valdelomar”, en el Grado de Gran Caballero, dándole de esa forma las gracias por su loable y sacrificada labor en su calidad de Supremo Pastor y Padre de la Iglesia Católica de esa región.

Mons. Guido Breña López subió a la Casa del Padre el pasado 9 de julio, el pueblo de Ica siempre lo recordará por la gran labor social que realizó y por su incomparable carisma.

Otro pastor que contribuyó al enriquecimiento de nuestra fe fue Mons. William Dermott Molloy, Obispo Emérito de Huancavelica.

Mons. Dermott MolloyMons. William Dermott Molloy nació en Dublín, Irlanda el 10 de mayo de 1930, fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1955 y consagrado Obispo el 4 de julio de 1976.

En 1982 fue nombrado Obispo de Huancavelica y supo dirigir la Diócesis en los momentos más difíciles, pues tuvo que afrontar la pobreza material y el terrorismo que había en aquella época.

Mons. Dermott difundió el amor a la cultura quechua con sus cantos e idioma. Se preocupó por la formación de los jóvenes con la creación del Colegio Seminario “San Juan María Vianney” y el Instituto Pedagógico “Santa Rosa”. Además, promovió la Escuela de Música “Santa Cecilia” en donde los niños y jóvenes cultivaban el amor a Dios mediante la música y el canto.

Como Presidente de Cáritas Diocesana de Huancavelica, realizó diversas obras de proyección social en el mundo campesino, de quienes se preocupó también por su atención espiritual. La formación de los catequistas rurales y la promoción vocacional al sacerdocio y a la vida religiosa fueron algunas de sus prioridades.

Como reconocimiento a su gran labor pastoral, en enero de 2006, en el marco de la 87ª Asamblea Plenaria, los Obispos del Perú le otorgaron la Medalla de Santo Toribio de Mogrovejo, por su servicio a la Iglesia en el Perú.

En julio de 2006, el Congreso de la República del Perú le otorgó la Medalla de Honor en el Grado de Caballero, en reconocimiento a su infatigable labor pastoral, educativa y asistencial durante cerca de treinta años en el departamento de Huancavelica, considerado el más pobre del Perú.

Damos gracias a Dios por estos dos obispos que con su entrega y lucha fueron ejemplo de vida.

Hasta siempre queridos Pastores.

Escrito por: Karla Auza
Responsable de Imagen Institucional
Cáritas del Perú