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Desafíos para el Desarrollo Humano Integral en el Perú



Jorge Lafosse
Jorge Lafosse Quintana
Secretario General



Cáritas del Perú ha cumplido 60 años de trabajo en la promoción del Desarrollo Humano Integral de las personas más pobres y excluidas de nuestro país. Durante este periodo mediante la ejecución de diversos programas y proyectos hemos contribuido a mejorar las condiciones de vida cientos de miles de familias.

Cáritas del Perú como institución de la Iglesia Católica, coloca a la persona humana en el centro de su trabajo, y comparte el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos pues nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.1

La Red de Cáritas en el Perú, comprometida con la vida y los destinos de las comunidades más pobres de nuestro país y en virtud de su compromiso evangélico, los acompaña en su caminar buscando la construcción de una sociedad más justa y fraterna donde todos puedan gozar de condiciones de vida mucho más humanas y dignas.

El Papa Paulo VI en su Encíclica “Populorum Progressio” indicó que “el desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, el desarrollo ha de ser integral, es decir, debe promover a todos los hombres y a todo el hombre”2 y que era necesario construir un “nuevo humanismo” para poder lograr “en toda su plenitud el verdadero desarrollo, que es el paso, para todos y cada uno, de unas condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas”.3

En nuestro país vemos con preocupación que, a pesar del desarrollo económico alcanzado en los últimos años, se mantienen situaciones de inequidad e injusticia, que se manifiestan como profundas brechas sociales, y muchas regiones presentan indicadores de pobreza cercanos al 50%. A pesar de los programas sociales en ejecución nuestra niñez sigue sufriendo el problema de la desnutrición crónica y la anemia. Si bien se han registrado algunas mejoras en el sector educación la calidad educativa en general sigue siendo baja y constituye uno de los principales desafíos de nuestro país. Los problemas de los sectores más pobres de nuestro país en relación a la vivienda, acceso al agua segura, servicios públicos, sistemas de salud, de seguridad social, y un trabajo digno continúan siendo temas pendientes de solución. En este análisis de la realidad no podemos dejar de mencionar el incremento de violencia familiar, inseguridad ciudadana,  narcotráfico, sicariato y corrupción, que se generalizan más cada día hasta convertirse en situaciones de aparente normalidad.

El Papa Francisco en su Discurso a la 70a Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado, al referirse a los Objetivos de Desarrollo Sostenible indicó: “Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana […] Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa y, más en general, libertad de espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, el que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana". 4  

Ante este llamado que recoge muchos de los temas pendientes de nuestro país debemos fortalecer los procesos de desarrollo humano integral, orientados a generar condiciones de vida más dignas para las comunidades más pobres de nuestro país, y a trabajar con ellas con un enfoque de derechos, para fortalecer su participación activa y su condición de ciudadanos. Debemos apoyar los espacios de diálogo y concertación pues constituyen elementos fundamentales para la construcción de paz y de una sociedad más justa y reconciliada. La participación y vigilancia ciudadana representan una garantía para el uso adecuado de los recursos públicos y su equitativa distribución. La participación cada vez más activa de la mujer, asumiendo roles de liderazgo y presencia en los procesos de toma de decisiones, se hace cada vez más importante y necesario. La defensa de los bienes de la creación y el medio ambiente constituyen una condición indispensable para alcanzar la sostenibilidad de los procesos de desarrollo. Todas nuestras intervenciones deben estar acompañadas de procesos de formación en valores cristianos y prácticas éticas, para ir generando las bases para el auténtico desarrollo de las futuras generaciones.

En Cáritas estamos convencidos que en este proceso debemos participar en coordinación con todos los actores económicos, sociales y políticos de nuestro país, con las organizaciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras y todas las personas “de buena voluntad” a fin de seguir promoviendo y construyendo renovados caminos de solidaridad y justicia social,  donde los hombres y mujeres de nuestro país puedan reconocerse como hermanos, miembros de una misma familia humana e hijos de un mismo Padre. El Papa Francisco nos invita a ser fieles a nuestro compromiso evangélico y participar activamente en el proceso de transformación de las estructuras de injusticia y construcción de una nueva sociedad que sea “ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.”5

 

1.- Cf. Constitución Pastoral “Gaudium et spes”, 1. Concilio Vaticano II, 1965.

2.- SS Paulo VI, Encíclica “Populorum Progressio”, 14. 1967.

3.- Ibid., 20

4.-Papa Francisco, Discurso a la 70a Asamblea General de las Naciones Unidas. 2015.

5.- Papa Francisco, Exhortación Apostólica “Evangelii gaudium”, 180. 2013.



Lavado de manos Cáritas

La Red Cáritas está comprometida con la vida y los destinos de las comunidades más pobres del Perú

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Editado por: Imagen Institucional
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