Brota la esperanza gracias a cultivos de alfalfa dormante

En la meseta de Parinacochas, en Ayacucho, donde la temperatura extrema congela los cultivos, viene creciendo una planta que está cambiando para siempre  la agricultura y ganadería en la zona. Su nombre: alfalfa dormante, es una variedad que soporta climas extremos y que para crecer solo necesita agua de lluvia. Cáritas del Perú presenta uno de los últimos y más exitosos proyectos con este cultivo. Tomás Guillén, Coordinador del Proyecto “Desarrollo de la cadena productiva de lácteos en las provincias de Parinacochas y Páucar del Sara Sara, sur de la región Ayacucho.”, nos relata su experiencia.

Alfalfa dormante¿Cómo nace el proyecto?

Este proyecto nace como iniciativa de profesionales de Cáritas que conocían la zona y la existencia de la meseta de Parinacochas. Se observó la aptitud ganadera de la población, así que se  planteó un proyecto que incluía catorce comunidades y sus anexos. Las comunidades que se involucraron fueron las que estaban alrededor de la laguna de Parinacochas y algunas que están anexadas en la meseta. La zona es de difícil acceso  y presenta  factores climáticos adversos: heladas, fríos extremos, en junio la  temperatura llega  a los  - 8° bajo cero.   La zona está a 3.300 msnm, pero al costado está el nevado del Sara Sara y  su presencia hace que el aire frio desplace al caliente y en ese movimiento se congela toda la meseta.

¿Qué estrategias utilizó Cáritas?

Lo que hizo Cáritas fue enviar a la zona un equipo completo, entre técnicos y profesionales, fueron alrededor de diez personas. Se sensibilizó sobre la importancia del proyecto a los gobiernos locales, las comunidades y los anexos. Este trabajo fue muy importante porque se llegaba hasta el último poblador y productor. Lo que se planteó fue sembrar 1000 hectáreas de alfalfa dormante para mejorar la alimentación de las vacas de la zona.

¿Por qué la alfalfa dormante? ¿Qué beneficios tiene esta alfalfa?

La alfalfa dormante es un forraje que no necesita agua de riego, puede crecer solamente con las lluvias, y cuando se van las lluvias, esta alfalfa entra en dormancia, esperando la siguiente campaña.  Es la primera vez que en esta zona se ha sembrado alfalfa dormante en grandes extensiones. Cáritas ha trabajado mucho en la sierra, pero en esta parte de la región nunca se había trabajado con la alfafa dormante. Llegamos a sembrar las 1000 hectáreas en dos campañas (dos años) Ahora los municipios nos han imitado y también están sembrando alfalfa dormante.

¿Cuáles fueron los objetivos que se tenían que cumplir cuando se presentó el proyecto?

Los objetivos están distribuidos en dos componentes: el componente productivo y el componente social. El componente productivo es el incremento de forrajes, especialmente la siembra de alfalfa en secano, donde se han logrado instalar las mil hectáreas. En el componente social, se buscó que se reconozca el trabajo de la mujer y se le considere en igualdad  de condiciones con el hombre. En ambos casos, los objetivos se alcanzaron.

Leche de ganado vacuno¿Cuál fue el proceso de implementación del proyecto?

En la primera etapa, hicimos un trabajo de sensibilización con la población, porque es un cultivo nuevo para ellos. Con la siembra de alfalfa dormante se mejoró la alimentación del ganado,  ya que esta  alfalfa tiene altas propiedades nutritivas, como consecuencia se  aumentó la producción y calidad de leche. Además, las vacas ya no tienen problemas de fertilidad, las crías están en mejor estado de crecimiento y desarrollo.  Cuando Cáritas llegó a esta zona, cada  vaca producía dos litros y medio de leche por día, ahora cada vaca produce casi 6 litros de leche por día. Ahora, en la zona se produce leche más nutritiva que en cualquier parte de la costa.

También se instalaron tres botiquines veterinarios para controlar las enfermedades de la zona: infecciosas, parasitarias, carenciales y reproductivas. Tenemos trabajos de inseminación artificial, donde se superaron los objetivos establecidos.  La meta  era tener 300 crías al final del proyecto y hemos llegado a las 456 crías.  Hemos hecho casi 900 servicios de inseminación artificial, con un porcentaje de fertilidad del 56 %.

También se instaló una planta en donde se procesan productos lácteos.

Sí, paralelamente se ha estado implementando y equipando una planta de procesamiento de derivados lácteos, que entró en producción en el segundo año del proyecto, esta planta produce todo tipo de quesos maduros, quesos frescos, yogurt, manjar blanco. La planta tiene todas las condiciones para competir en el mercado. Tiene registro sanitario y los profesionales adecuados para darle continuidad al trabajo que se ha dejado.

¿Han capacitado a los productores?

Hay una asociación de productores que está trabajando con nosotros en la planta, están en un proceso de capacitación continua. Cuando llegamos estos pobladores hacían sus quesos artesanalmente, ahora se han dado cuenta de que para tener un buen mercado tenemos que  tener un buen producto y con las condiciones que exige el mercado. La planta tiene la capacidad de procesar  1400 litros de leche por día. 

¿Cómo ha cambiado la vida de los pobladores de esta zona a partir de este proyecto?

El proyecto tiene un componente social que busca reconocer  el trabajo de la mujer, porque ella está involucrada en todas las actividades del campo. La mujer es quien se dedica a la ganadería desde la crianza, pastoreo, ordeño, elaboración de los quesos artesanales hasta la venta de sus productos. El proyecto ha tenido una participación de casi el 50 % de  mujeres.  Se ha valorado el trabajo de la mujer y lo hemos apoyado con las cinco guarderías que se han implementado.

Planta quesera ¿Se ha cambiado la mentalidad respecto a la mujer en la zona?

En el transcurso del proyecto hemos visto que a la mujer empezó a asumir cargos  en las directivas, en algunos casos hasta el 100 % de la junta directiva son mujeres, como sucede en la Asociación de Productores Agroindustriales. Los hombres reconocen que la mujer es más responsable y administra mejor las cosas.

¿Cuántas personas se han beneficiado?

Hemos beneficiado a 1146 productores constituidos por jefes de familia, madres solteras   y mayores de 18 años.  Cuando llegamos a la zona, nos dimos cuenta de la migración de los jóvenes del campo a las ciudades, porque en el campo no encontraban oportunidad de trabajo,  veían que la ganadería no era rentable, con este proyecto se ha cambiado esta mentalidad y se ha demostrado que la ganadería puede ser rentable y sostenible en el tiempo.

¿Qué lo marcó más mientras trabajó en este proyecto?

Fue cuando hicimos la presentación de los avances del proyecto,  queríamos que los pobladores conozcan cuáles fueron los resultados del primer año. En la presentación, un productor se levantó, pidió la palabra y nos dijo que muchas instituciones habían pasado por la zona, pero ninguna había dejado tanta huella como Cáritas y solamente en un año, eso nos dio aliento para seguir trabajando.

¿Porque Cáritas hizo la diferencia?

Por la dedicación que le puso al trabajo, la calidad del equipo técnico y las estrategias para llegar a cada uno de los productores, en muchos casos se han hecho capacitaciones  en la misma parcela, en el mismo módulo de ganado del productor. Ésa es la diferencia.

¿Cuál fue el mayor reto en el proyecto?

La instalación de las mil hectáreas de alfalfa dormante. Encontramos muchos problemas; el principal, no encontrábamos maquinaria agrícola en la zona. Solo había  un tractor por municipio. Actualmente, ese municipio que antes tenía un tractor, ahora cuenta con 3 o 4 tractores. A raíz del proyecto las autoridades se dieron cuenta de que la actividad ganadera era importante.

Además, en el primer año es muy difícil trabajar con la alfalfa porque no desarrolla mucho,  entonces el productor piensa que esa alfalfa no va a dar en la zona, recién  es en el segundo año que se ve la producción y se desarrolla el follaje.  Recuerdo una anécdota en Huancavelica, donde  había una parcela de alfalfa que había entrado en dormancia y la gente caminaba sobre los cultivos. Llegó la lluvia y la alfalfa empezó a crecer como ave fénix. Recién entonces la gente se dio cuenta de que esta planta era noble y que acepta cualquier suelo.

Cáritas del Perú lleva muchos años trabajando diversos proyectos con esta variedad de alfalfa que ha logrado el renacimiento de la agricultura y ganadería en  las zonas más pobres del país. Este último proyecto, implementado en las provincias de Parinacochas y Páucar del Sara Sara, es una clara muestra de que la  agricultura y ganadería pueden ser rentables y sostenibles en el tiempo y de que la población, con una capacitación adecuada,  puede  ser artífice de su propio desarrollo.

Hoy, diversas comunidades y municipios de la zona están siguiendo el ejemplo de Cáritas y vienen sembrando alfalfa dormante en zonas donde antes no había nada.


Entrevista realizada por : Mercy Huaroto
Asistente de Imagen Institucional
Cáritas del Perú