David Fischman Escrito por: Roberto Tarazona
Diácono permanente - Oficina de Asesoría Pastoral de Cáritas del Perú


Construyamos una sola Familia Humana: frente al hambre y la pobreza, trabajemos por el desarrollo solidario

niños en extrema pobreza«La amplitud del fenómeno- del hambre - pone en tela de juicio las estructuras y los mecanismos financieros, monetarios, productivos y comerciales que, apoyados en diversas presiones políticas, rigen la economía mundial: ellos se revelan casi incapaces de absorber las injustas situaciones sociales heredadas del pasado y de enfrentarse a los urgentes desafíos… No se avanzará en este camino difícil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida económica, si no se realiza una verdadera conversión de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios»
(Beato Juan Pablo II, Redemptor hominis, n. 16)

1.- El Hambre: un escándalo inaceptable que clama a Dios

El Santo Padre Benedicto XVI nos señalaba con mucha indignación, hace algunos años, que el hambre, continúa siendo uno de los mayores escándalos del mundo actual (Día mundial de la Alimentación, 2005).  Esta capacidad de escándalo frente al hambre del hermano y de movilización social en favor de la vida digna, es hoy un indicador de humanidad que nos preocupa y nos llama poderosamente la atención. Porque ¿cómo es posible que aún hoy cerca de mil millones de personas mueran de hambre en el mundo?. Y en nuestro Perú: ¿sabemos cuántos padecen hambre y dónde se encuentran?. El Cardenal Rodríguez Maradiaga, Presidente de Cáritas Internationalis nos señalaba que “una persona de cada ocho no come todos los días lo necesario. De hecho, la forma como se producen, comercializan y distribuyen los alimentos no tiene en cuenta las necesidades de los más pobres. Se trata de una injusticia que podemos y debemos contribuir a cambiar” (18/XI/2013)

Ciertamente este mundo postmoderno y altamente secularista, vive con intensidad y sin ningún cargo de conciencia, lo que el Papa Francisco llamara “una cultura del descarte”(13/I/2014) en la que también entran los seres humanos. Cultura que afirma un modelo social donde unas personas valen más que otras. Valen más por su capacidad de compra o de producción, por su juventud, sus conocimientos, títulos universitarios o por el lugar de procedencia, por su capacidad de producir riqueza o de inserción social y económica. Una verdadera cultura de muerte, como lo denunciara el beato Juan Pablo II, que tiene serias heridas en su proyecto social y en su futuro como sociedad porque ha renunciado a valorar, cuidar y proteger a la persona humana por su dignidad intrínseca   y por ser hijos e hijas de Dios.

capacitacionesEl Dios de la Vida, el Dios de Jesucristo nos sigue interpelando en toda persona que vive el hambre y se le impide vivir con dignidad. Las palabras en el Evangelio de San Mateo se dirigen a toda persona que vive de espalda a este drama humano:

«Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me diste de comer... » (Mt 25, 41ss.). El mismo Jesús se identifica personalmente con la vida de cada uno de los hambrientos de la historia

El Papa Francisco nos dirá que “es la carne de Jesucristo la que tocamos al servir a los pobres y hambrientos”(12/mayo/2013). Comprometerse porque el hambre desaparezca del mundo constituye, un llamamiento al amor, porque los pobres y hambrientos nos llaman al amor. 

2.- Globalizado la solidaridad en favor del Desarrollo Humano Integral

Desde Cáritas del Perú, conjuntamente con toda la Iglesia Peruana queremos acoger la iniciativa del Santo Padre Francisco en redoblar los esfuerzos por un mundo más justo y solidario, promoviendo la Campaña que él personalmente lanzara: “Una sola familia humana, alimentos para todos”.

Un mundo que retome su diseño primigenio querido por Dios, donde todo estaba “bien hecho” y los bienes de la creación estaban destinados para todos sin exclusión alguna.

Por ello, nuestro trabajo está llamado  a ser semillas y levaduras en favor de una nueva humanidad, que globalizando la solidaridad en todos los ámbitos de la sociedad peruana pueda comprometerse por un real desarrollo humano integral donde no exista el hambre ni pobreza. Probablemente tengamos que esforzarnos más en vivir una nueva imaginación de la caridad. Desde donde nos exijamos, intervenciones más audaces en favor de la vida, con más profesionalismo y con una mayor entrega y mayor corazón. Sobre todo, como santamente intuyera el Beato Juan Pablo II: “la capacidad de volverse prójimo, de solidarizarse con quienes sufren de forma que el gesto se sienta no como una limosna sino como un reparto fraterno…de suerte que, en todas las comunidades, los pobres se sientan en su casa” (Novo Millenio Ineunte, n.50)

El Desarrollo Humano integral de todo el hombre y de todos los hombres necesita de una verdadera conversión, tanto de personas como de los estados, empresas y sociedad civil, en favor de la vida y la dignidad de los más pobres. Porque las « estructuras de pecado » son numerosas… incluso en el ámbito mundial; por ejemplo, los mecanismos y los comportamientos que producen el hambre…Esas « estructuras » implican siempre enormes costos desde un punto de vista humano, ya que son ocasiones de destrucción del bien común” (Cor Unum: El hambre en el mundo, 1996).

¿Cómo juzgará la historia a una generación que cuenta con todos los medios necesarios para alimentar a la población del planeta y que rechaza el hacerlo por una obcecación fratricida?... ¡Qué desierto sería un mundo en el que la miseria no encontrara la respuesta de un amor que da la vida! »  (Beato Juan Pablo II, 29 de enero, 1990)

Alfalfas dormantes3.-  ¡Denles Uds. de Comer!

Hace un par de meses, SS Francisco lanzó la Campaña Mundial contra el hambre: “Una sola familia humana, alimentos para todos”,(Roma, 10/XII/2013), el mismo que busca sensibilizar a la sociedad sobre el drama del hambre en el mundo y comprometer a todos los gobiernos, instituciones y personas en el proceso de terminar con este flagelo para el año 2025. Caritas Internationalis y toda su red mundial, compuesta por 164 Cáritas nacionales, presentes en más de doscientos países y territorios de todo el mundo asumirá el desafío de hacer visible el rostro y la voz de millones de personas que viven el flagelo del hambre en mundo donde existen alimentos suficientes para todos.

Para la Iglesia Católica y para la familia de Cáritas del  Perú, este es un tiempo de gracia, tiempo de abrir los corazones y de vivir con mayor generosidad el mandamiento del amor. La Campaña contra el Hambre, nos ubica en un tiempo de “remar mar adentro” contra toda desesperanza, para encontrarnos con el mismo Jesucristo presente en todo ser humano y que hoy clama: “padre nuestro…hágase tu voluntad…danos hoy nuestro pan de cada día”

Será un tiempo de encuentro, de reflexión, de oración, de diálogo, de incidencia social y política, de renovar compromisos y de una gran movilización en todos los niveles de la sociedad peruana y con todas las personas e instituciones que tienen el deber de seguir construyendo un Perú justo y fraterno.

Nadie debe, ni puede quedarse al pie del camino, todos somos responsables unos de otros, llamados a caminar juntos como una sola familia humana.

El Dios de la Vida nos sigue diciendo: « Ánimo, mi pueblo, oráculo del Señor; manos a la obra, que yo estoy con vosotros... y mi espíritu se halla en medio de vosotros » (Ag 2, 4-5)…En las regiones donde los cristianos, con valor y determinación, arrastren a los hombres de buena voluntad, la miseria dejará de progresar, las costumbres de consumo cambiarán, las reformas se harán, la solidaridad florecerá y el hambre retrocederá.” (Cor Unum: El hambre en el mundo, 1996).

Pidamos a Santa María, Madre de la Vida, nos siga configurando en Jesucristo para ser alimento de fraternidad y solidaridad en el mundo de hoy.