Juan Manuel Benites






Escrito por: Juan Manuel Benites Ramos
Ministro de Agricultura y Riego

 

Cultivos Peruanos y Seguridad Alimentaria

Uno de los principales desafíos del Perú, en el marco de los lineamientos estratégicos establecidos por el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) y el Acuerdo Nacional, es asegurar la seguridad alimentaria y nutricional. Se entiende por seguridad alimentaria al acceso material y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para todos los individuos, de manera que puedan ser utilizados adecuadamente para satisfacer sus necesidades nutricionales y llevar una vida sana, sin correr riesgos indebidos de perder dicho acceso. Esta definición incorpora los conceptos de disponibilidad, acceso, uso y estabilidad en el suministro de alimentos.

Asegurar un suministro adecuado de alimentos frente a los requerimientos de la población depende fundamentalmente de un ritmo de crecimiento alto y sostenido de los niveles de producción del sector agropecuario realizado en su mayoría por pequeñas unidades agropecuarias. Por lo anterior, el MINAGRI viene enfatizando en la implementación de políticas que permitan asegurar la producción agrícola y pecuaria, el desarrollo de la investigación y producción de semillas, la asistencia técnica y capacitación, la ampliación de infraestructura de riego, el fomento de la asociatividad y el acceso a líneas de crédito entre otros, a fin de elevar la competitividad del sector coadyuvando en su desarrollo e inclusión de la población rural a través de la integración de su actividad a los mercados.

Precisamente el crecimiento económico es uno de los principales vehículos que permite a un país salir de la pobreza y por ende reducir su vulnerabilidad frente a la inseguridad alimentaria, particularmente si dicho crecimiento está vinculado a la actividad agrícola. Estimaciones del Banco Mundial, concluyen que el crecimiento económico originado en la agricultura es al menos el doble de eficaz en reducir la pobreza que el crecimiento de otros sectores económicos. Esta evidencia se contrasta con la reducción de la pobreza observada en el Perú, entre el 2009 y 2012, en donde el 60% de los casi dos millones de personas que salieron de la pobreza en el país durante ese periodo provinieron de las zonas rurales. Asimismo el crecimiento del sector ha traído como resultado que la disponibilidad de alimentos haya crecido en forma sostenida generándose una mejora en la oferta de calorías y proteínas siendo autosuficientes en alimentos básicos como arroz, azúcar, papa, maíz amiláceo, maíz choclo, yuca, plátano, menestras y camote.



Cuadro estadistico
En términos comparativos, el Perú se ubica en el grupo de países de buena performance en el índice de seguridad alimentaria global elaborado por la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist. Asimismo, de acuerdo al Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), el índice de hambre global en el mundo ha disminuido considerablemente entre 1990 y el 2012, destacando particularmente la mejora de dicho indicador en nuestro país al registrar un avance del 49%. Esta misma tendencia para el Perú registra la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través de su tasa de prevalencia de subalimentación la cual entre el trienio 1990-1992 y 2011-2013 se redujo de 31.6 a 11.8%, respectivamente, permitiendo que 3.5 millones de personas salgan de su situación de déficit calórico y proteico, es decir han logrado escapar de la zona de inseguridad alimentaria o de hambre; además el Perú está entre los 16 países de la región que ha superado uno de los Objetivos del Desarrollo del Milenio planteados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de reducir a la mitad, antes del 2015, el porcentaje de personas que padecen de hambre.





Sin embargo, tanto a nivel mundial como en el Perú, existe un importante número de personas que padecen de hambre, problema que se circunscribe a las zonas rurales donde los niveles de pobreza son altamente significativos por los bajos ingresos percibidos por esta población y que les dificulta el acceso a aquellos alimentos ofrecidos en el mercado. Actualmente existen 2.4 millones de personas en el Perú consideradas de alta vulnerabilidad en términos de inseguridad alimentaria de los cuales el 85% proviene de las zonas rurales de los departamentos de Huancavelica, Cajamarca, Huánuco, Apurímac y Amazonas.

La gran mayoría de unidades agropecuarias de estas regiones antes mencionadas destinan la mayor de su producción al autoconsumo cuya característica visible es la atomización o minifundio de las tierras cultivables, problema estructural que se ha convertido en la principal barrera que explica la baja productividad y la débil articulación al mercado de la actividad agrícola en las zonas rurales. Lamentablemente, de acuerdo al Censo Nacional Agropecuario (CENAGRO) 2012, el minifundio continúa predominando en la actividad agrícola en el país, impidiendo aprovechar las ventajas de aplicar economías de escala para minimizar costos, siendo una barrera para el acceso al crédito, la inversión en tecnologías y la acumulación de capital de los pequeños agricultores. Más del 80% de unidades agropecuarias poseen tierras agrícolas con una extensión menor a cinco hectáreas. Lo más alarmante es que la atomización del agro se ha agravado, pues 18 años atrás el minifundio representaba al 73% de unidades agropecuarias de acuerdo al CENAGRO 1994. Dicho aumento – en términos absolutos – se ha producido principalmente en la sierra y en la selva. En ese sentido se están desplegando todos los esfuerzos por parte del MINAGRI para organizar a los pequeños productores a fin de mejorar su capacidad de negociación e inserción competitiva en el mercado a través de los programas MI RIEGO, AGRORURAL y AGROIDEAS como mecanismos de apoyo a la competitividad del sector.

Por otro lado, el uso irracional de los recursos naturales, particularmente agua, tierras y energía, obliga a producir más alimentos con menos recursos lo que ha venido provocando la escalada de precios en esta última década, tendencia que podría continuar en los siguientes años producto de los cambios demográficos, el aumento de los ingresos de la población, el cambio climático, la sustitución de alimentos por energía y las ineficaces políticas públicas en materia de sostenibilidad y uso eficiente de los recursos productivos vinculados a la actividad extractiva e industrial. Según el Global Footprint Network (GFN), la humanidad utiliza el equivalente a 1.5 planetas para proporcionar los recursos que utilizamos y absorber nuestros desechos. Esto significa que ahora el planeta Tierra tarda un año y seis meses para regenerar todo lo que utilizamos en un año. Si esta tendencia continúa así, para el 2050 necesitaríamos el equivalente a casi tres planetas Tierra para mantener el consumo de las próximas generaciones frente a la menor disponibilidad de recursos vitales para la vida como el agua y los alimentos y que podrían tener un impacto negativo sobre los indicadores de pobreza e inequidad en el mundo.



Cuadro estadistico

Según la ONU y la FAO, para el año 2050 la población mundial se incrementará en 34%, requiriéndose para esa fecha que la producción de alimentos en el mundo aumente en 70% (excluyéndose los alimentos empleados para biocombustible) y la inversión en la agricultura en los países en desarrollo se incremente hasta 60% para asegurar la disponibilidad de alimentos particularmente cereales y carne. En el Perú, se requerirá que la superficie agrícola y la disponibilidad de agua aumenten en 85 y 83%, respectivamente, si pretendemos atender las necesidades de alimentación de 41 millones de peruanos para el 2050.

Aunque más que garantizar la oferta de alimentos se torna más relevante asegurar la calidad nutricional de los mismos. Productos alimenticios, nativos del Perú, como la papa y el maíz – entre los cuatro cultivos de importancia mundial en cuanto a su consumo – vienen desempeñando un papel muy importante en la dieta de millones de personas alrededor del mundo pero que sin embargo registran en nuestro país un magro índice de rendimiento (ton/has) estando por debajo del promedio mundial explicado por la inexistencia de economías de escala de estos cultivos.

Por tanto, el MINAGRI buscará atender estos problemas de índole estructural a fin de desarrollar una oferta nacional de alimentos sostenible y competitiva si es que pretendemos ser la principal dispensa de alimentos en el mundo especialmente de cultivos nativos del Perú con alto valor nutritivo como quinua, kiwicha, kañigua, maca, oca, olluco, mashua, yacón, camote, papa, yuca, tomate de árbol, aguaymanto, maíz morado, maíz gigante del cusco, tuna, tumbo, papaya de altura, capulí, granadilla, maracuyá, níspero, palta, cacao, lúcuma, sauco, aguaje, camu camu, cocona, carambola, chirimoya, entre otros productos. Importante aprovechar, por un lado, la ventaja comparativa ofrecida por la biodiversidad inherente de nuestro país al poseer 84 de los 101 microclimas existentes en el mundo, y por otro, el abanico de oportunidades derivado de los diferentes acuerdos comerciales que actualmente tiene el Perú vigente, toda vez que el 94% de nuestras agro exportaciones se dirigen a mercados donde el Perú tiene un acuerdo comercial.



Cuadro estadistico

Tal es así que el Perú se encuentra posicionado dentro de los ocho principales países en el mundo en cuanto a la exportación de productos agrícolas como espárrago (1º), banano orgánico (1º), quinua (2º), palta (4º), uva (5º), mango (5º), café (6º) y pimiento rojo (8º), aunque hay un enorme potencial por aprovechar debido a que la superficie agrícola destinada a la agro exportación abarca menos del 8% del total tierras cultivables y que además dicha superficie agrícola se concentra en la costa peruana.

Se torna imperativo, en esa dirección, la ampliación de la superficie agrícola vinculada a la agro exportación buscando diversificar la canasta de productos agrícolas, particularmente los cultivos nativos de nuestro país, los cuales explican alrededor del 14% del valor FOB de las exportaciones agrícolas peruanas en el 2013 alcanzando aproximadamente los US$ 490 millones, destacando algunos productos y sus derivados como palta, cacao, quinua, maíz (destacan el maíz gigante y morado) y la maca, los cuales explican el 96% de dichas exportaciones, la mayoría producidos en la sierra peruana. A pesar de su baja contribución a las exportaciones agrícolas, los productos andinos como papa, camote, lúcuma, yacón, tumbo, kiwicha, aguaymanto, kañigua, tuna, tarwi, entre otros, tienen un enorme espacio para elevar su potencial de producción.

En ese sentido, el MINAGRI cumple un rol fundamental como socio estratégico del productor agropecuario de esta zona del país a través de intervenciones directas que promuevan altos niveles de competitividad de la agricultura alto andina y que permitan a su vez alcanzar la seguridad alimentaria en todo el país, implementando medidas transversales que permitan reducir las brechas de acceso a sistemas de riego tecnificado, financiamiento, capacitación-asistencia técnica, servicios de sanidad agropecuaria y uso de semillas certificadas para así articular a los productores agropecuarios a los mercados a través de programas, como AGROIDEAS, que fomentan la asociatividad con un enfoque de cadena productiva.