Humberto Ortiz Escrito por: Eco. Humberto Ortiz Roca
Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social


CEAS: al servicio de una Iglesia con olor a oveja (*)

El Papa Francisco, quien nos convoca permanentemente a ser parte de una Iglesia comprometida con el mundo, cercana y amiga, nos ha dicho en su reciente exhortación apostólica Evangelii gaudium (la alegría del Evangelio): “La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja” (EG. 24)

Para el Papa Francisco, una Iglesia “con olor a oveja” es una Iglesia encarnada en la vida de su gente, es una Iglesia pueblo de Dios, una Iglesia con “olor a pueblo”, especialmente a pueblo pobre y creyente. Precisamente, una Comisión Episcopal como CEAS ha experimentado y experimenta este olor cercano al mundo de las periferias.

La Comisión Episcopal de Acción Social, CEAS como ha sido conocida desde muchos años, cumple este 11 de marzo, 49 años de trabajo continuo en la defensa y promoción de los derechos humanos,  acción que se fundamenta en el Evangelio de Jesucristo y en la Doctrina Social de la Iglesia.

CEAS fue creada un 11 de marzo de 1965 en el contexto del Concilio Vaticano II, cónclave eclesial que renovó a la Iglesia. Ese año precisamente se promulgó la Constitución Pastoral “Gaudium et spes” (Los gozos y esperanzas) sobre la Iglesia en el mundo actual.

Por esta Comisión de servicios de la Conferencia Episcopal Peruana han pasado otrora jóvenes profesionales que hoy ejercen cargos de mucha responsabilidad en el país, como bien han señalado algunos de ellos,  CEAS ha sido una escuela de entrenamiento ético y de compromiso pastoral que les ha permitido mirar al país con más esperanza y alegría, porque enfrentaron casos de defensa de comunidades pobres y olvidadas y buscaron la administración de justicia con celeridad y con dedicación.

En esta fecha de aniversario, preparatoria a la celebración de los 50 años de servicio a la Iglesia y el país, queremos recordar a los obispos presidentes de nuestra Comisión.

Cómo no recordar al primer obispo presidente de CEAS, Monseñor José Dammert Bellido, quien también fue Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, le siguieron Monseñor Ricardo Durand Flores,  Monseñor Luis Bambarén Gastelumendi, Monseñor Miguel Irizar Campos, Monseñor Juan Luis Martín Bisson, Monseñor Sebastián Ramis Torrens, Monseñor Pedro Barreto Jimeno y actualmente Monseñor Héctor Vera Colona, obispo de Ica.

Respondiendo a las urgencias y a los signos de los tiempos, hoy estamos comprometidos con la pastoral del cuidado de los bienes de la creación, trabajamos en coordinación con la Iglesia local en casi 20 jurisdicciones en una propuesta de “transformación de conflictos en oportunidades de desarrollo”. Nuestro acercamiento con las comunidades del ande y de la selva peruana nos dejan muchos desafíos y renuevan nuestros compromisos. Seguimos promoviendo la pastoral de los Derechos Humanos para consolidar la justicia, la democracia, la gobernabilidad y el desarrollo y la paz en el Perú.

En camino a  nuestras bodas de oro de servicio a la Iglesia y a la sociedad, CEAS sigue comprometida con la promoción de la Justicia Penal y Penitenciaria desde la pastoral de cárceles, la promoción de la Economía Solidaria y la Democracia Participativa. Estas actividades siguen siendo iluminadas por la Enseñanza Social de la Iglesia, eje transversal de todos nuestros programas  y proyectos.

En CEAS buscamos responder con fidelidad al llamado del Señor que nos pide sencillez y prudencia. Así como el Papa nos pide un servicio “con olor a ovejas”, es decir con olor a pueblo, también nos propone que: “el imperativo de escuchar el clamor de los pobres se hace carne en nosotros cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno. Releamos algunas enseñanzas de la Palabra de Dios sobre la misericordia, para que resuenen con fuerza en la vida de la Iglesia” (EG 193)

Eso pretendemos en este año previo, al medio siglo de servicio en el que Dios y los pobres han sido nuestros referentes. Gracias a Dios Nuestro Señor y gracias a todos ustedes.