David Fischman Escrito por: Mons. Richard Alarcón Urrutia
Obispo de Tarma y Presidente de Cáritas del Perú

 

Balance Social 2013 de Cáritas del Perú

«Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo»
Papa Francisco, Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” (EG n.187).

Balance Social de Cáritas
La presentación de este nuevo Balance Social 2013 llega precedida de dos acontecimientos muy importantes que nos han servido de impulso para reafirmar el espíritu y el corazón de la misión de la Iglesia, su naturaleza más íntima: el servicio caritativo a la población menos favorecida.

Uno, ha sido el lanzamiento a nivel mundial de la Campaña contra el hambre en el mundo, con el lema “Una sola familia humana, alimentos para todos” anunciada por el Papa Francisco, animada por Cáritas Internationalis y a la cual la Red de Cáritas en el Perú se ha sumado de manera muy activa; el otro, ha sido la convocatoria del Año de la Fe que se inició el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y concluyó el 24 de noviembre de 2013. La fe nos permite ver en la otra persona el rostro de Cristo y de ponernos al servicio de los más necesitados.

Ambos acontecimientos reflejan la relación indisoluble que existe entre caridad y fe. El Papa Francisco nos recordaba que nuestro servicio caritativo está llamado a ser “la caricia de la Madre Iglesia para la humanidad”.

Por lo tanto constituyen un tiempo oportuno para intensificar el testimonio de la caridad cristiana. Se ha de tener muy presente que, tal como menciona el Papa Benedicto XVI, «la actuación práctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo» (Encíclica “Caritas in veritate” - CiV, n. 34) y que «solo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un valor humano y humanizador» (CiV, n. 9).

En ese sentido, uno de los desafíos más importantes de Cáritas a corto y mediano plazo es incluir en todas nuestras intervenciones nuevos enfoques orientados a garantizar la integralidad de los procesos de desarrollo humano.

En este proceso es fundamental comprometer a todos los actores sociales, desde el Estado y la empresa privada hasta la sociedad en su conjunto y a los propios beneficiarios. Se debe tener en cuenta que el verdadero desarrollo humano integral implica mejorar las capacidades y oportunidades de las personas para ayudarse a sí mismos, así como para participar e influir en su sociedad. Supone, asimismo, ampliar la libertad responsable de las personas y de los pueblos permitiéndoles disfrutar de una vida social más plena. Como señala el Papa Benedicto XVI en la encíclica Cáritas in Veritate “el auténtico desarrollo humano es ante todo vocación y, por tanto, comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos” (CiV, n. 11). No es parte de su esencia el concebir a las personas como receptoras pasivas de prestaciones, aunque se trate de ingeniosas propuestas de desarrollo. Por el contrario considera que cada individuo es el artífice principal de sus triunfos y de sus fracasos y que “el desarrollo humano integral supone la libertad responsable de la persona y de los pueblos y ninguna estructura puede garantizar el desarrollo desde afuera y por encima de la responsabilidad humana (CiV, n. 17).

Este desafío coincide con la propuesta de implementación de Estándares de Gestión y del Código de Ética promovidos por Caritas Internationalis, la cual busca perfeccionar la gestión organizacional para servir mejor a los más necesitados; así como garantizar que dicha gestión se lleve a cabo de acuerdo con las exigencias de la enseñanza de la Iglesia. De la misma manera busca generar mayor transparencia y afianzar los principios fundamentales de la organización Cáritas, tales como: la dignidad de la persona humana, la comunidad y el bien común, el desarrollo humano integral, la opción preferencial por los pobres, la solidaridad y la subsidiariedad.

Actualmente, las organizaciones que, como Cáritas, llevamos años trabajando con la solidaridad internacional, nos encontramos con el reto de encontrar nuevas formas de pensar y alternativas innovadoras para la creación de “formas económicas solidarias” nacionales y locales, las cuales permitan generar oportunidades a una población que sufre el agudo problema de la pobreza y del hambre. Estas nuevas políticas de cooperación solidaria implican sensibilizar a las organizaciones económicas y sociales nacionales para que asuman un compromiso real y coherente por la justicia y el bien común. Como señala el Papa Benedicto XVI “el desarrollo de los pueblos depende sobretodo de que se reconozcan como parte de una sola familia” y que: “el tema del desarrollo coincide con el de la inclusión relacional de todas la personas y de todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana que se construye en la solidaridad sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz”. (CiV, 53-54).

De ahí la importancia de la presentación de este Balance Social a nuestros socios internos y externos, el cual permite divulgar y rendir cuentas de manera transparente y periódica acerca del desempeño de Cáritas con respecto a los objetivos del desarrollo sostenible. Debemos precisar además que nos adherimos a los principios del Pacto Mundial y que este documento se basa en el marco de elaboración de memorias de sostenibilidad del Global Reporting Initiative (GRI), por lo tanto, su elaboración se ha realizado en un proceso de diálogo y consenso con los grupos de interés relacionados con la labor social de la Iglesia.

Que María Santísima, Madre de la Vida nos ayude a vivir con alegría el Evangelio de la Solidaridad y podamos vivir como hermanos, miembros de una sola familia humana. .