Roberto Tarazona Escrito por: Roberto Tarazona
Diácono permanente - Oficina de Asesoría Pastoral de Cáritas del Perú


Pablo VI: Un beato que nos anima a vivir la caridad de Jesucristo

“…en efecto, ¿cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre? … no es posible aceptar que la obra de evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad…” (Beato Pablo VI, Evangelii Nuntiandi n. 31)

Pablo VI

1.- Evangelizar es la dicha y la misión de la Iglesia

El Papa Francisco, a través de la Congregación de las Causas de los Santos, nos confirma que este 19 de Octubre se realizará, en el Vaticano, la beatificación del Siervo de Dios, Pablo VI. Un beato que nos sigue  impulsando a remar mar adentro en la historia de la humanidad para inyectar en sus entrañas, los valores del Renio de Dios, promoviendo el desarrollo humano integral de todo y de todas las personas, sobre todo de los más pobres.

Hace cerca de 40 años, en su EA Evangelii Nuntiandi  nos señalaba que “entre evangelización y promoción humana (desarrollo, liberación) existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos. Lazos de orden teológico, ya que no se puede disociar el plan de la creación del plan de la redención que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a la que hay que combatir y de justicia que hay que restaurar. Vínculos de orden eminentemente evangélico como es el de la caridad” (EN n.31).  Para la Red de Cáritas en el Perú, la situación de pobreza y exclusión social en la que aún viven millones de peruanos sigue siendo un desafío que interpela nuestra conciencia e identidad cristiana. Nuestra fe en Jesucristo, nos exige mejores y mayores intervenciones en favor de la vida, la dignidad y la inclusión social de todas las personas que viven inmersas en esta realidad de pecado social.

Nos sentimos llamados a evangelizar haciendo nuestros el pedido del Santo Padre Francisco: promover la solidaridad y la cultura del encuentro, de modo que los peruanos y peruanas, podamos convivir como miembros de una sola familia humana. Recientemente el papa Francisco nos decía que  “la cultura del encuentro y el diálogo, la apertura a la solidaridad y a la trascendencia tienen en la familia su cuna… las mismas que forman el tejido básico de una sociedad humana, le dan cohesión y consistencia. Pues no es posible formar parte de un pueblo, sentirse prójimo, tener en cuenta a los más alejados y desfavorecidos, si en el corazón del hombre están fracturadas estas relaciones básicas, que le ofrecen seguridad en su apertura a los demás" (6/VIII/2014).

2.- El Beato Pablo VI nos enseña a estar al servicio de la misión de la  Iglesia y de la humanidad.

Giovanni Battista Montini -Pablo VI- nació en Concesio, Italia (26/IX/1987) y falleció en Castelgandolfo (6/VIII/1978). Ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1920 y obispo el 12 de diciembre de 1954. El Papa Juan XXIII lo consagra como Cardenal el 15 de diciembre de 1958 y es elegido Papa el  21 de junio de 1963, su pontificado duró 15 años. Nos regaló 7 Encíclicas, entre las cuales se encuentran: Ecclesiam suam (1964): sobre la Iglesia Católica y su misión; Populorum progressio (1967), sobre el desarrollo de los pueblos,  Humanae vitae (1968), sobre la regulación de la natalidad. Las Exhortaciones apostólicas: Gaudete in Domino (1975), sobre la alegría cristiana, Evangelii nuntiandi (1975), sobre  la evangelización en el mundo contemporáneo, entre otras.

Le tocó continuar y concluir el Concilio Vaticano II (ya que el Papa Juan XXIII fallece en pleno Concilio). Animó los corazones y las estructuras eclesiales para aplicar las enseñanzas y orientaciones del Concilio. Dirigió con firmeza la barca de Pedro, remando mar adentro, confiando en su Señor. Trabajó arduamente en favor del diálogo ecuménico buscando la unidad entre todas las iglesias cristianas del mundo. Su presencia ayudó a un cambio  profundo y radical en las relaciones con el resto de cristianos. Además es notable destacar la histórica visita a Tierra Santa en el año 1964 donde se reunió con el Patriarca de Constantinopla Atenágoras I, fruto del cual, un año después se revocaran los decretos de excomunión mutua lanzados en 1054 que provocaron el cisma de Oriente y Occidente.

El Papa Pablo VI nos ayudó  y animó a realizar una valoración moral de la realidad, a escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, asumiendo como propias las profundas aspiraciones del hombre, acompañando los esfuerzos en  conseguir su pleno desarrollo y proponiéndoles  lo que la Iglesia posee como propio: una visión global del hombre y de la humanidad. Con su encíclica Populorum progressio, animó a la Iglesia y a todos los hombre de buena voluntad,  a seguir trabajando en favor de  la cooperación entre los pueblos y al problema de los países en vías de desarrollo. Denunció que el desequilibrio entre países ricos y pobres se iba agravando, afirmó el derecho de todos los pueblos al bienestar. Reitera que la economía del mundo debe servir a la humanidad y no sólo a unos pocos. Esta encíclica resalta los principios básicos de la doctrina social cristiana: salario justo, seguridad del empleo, condiciones de trabajo justas. Finalmente propone la creación de un fondo mundial para ayudar a los países en vías de desarrollo. Una agenda aún pendiente para los Estados y  para toda la humanidad.

La beatificación de Pablo VI, se realizará al concluir la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, cuyo mensaje es muy esperado sobre todo por el mundo católico. Esta beatificación se debe a un milagro: la curación de un niño no nacido, este hecho  ocurrió en California en el 2011. Una mujer embarazada y en condiciones muy  críticas de salud, los médicos le sugirieron abortar ya que el niño se encontraba gravemente afectado. Ella decide continuar con el embarazo. Providencialmente, una religiosa italiana le  sugiere orar pidiendo la intercesión del Papa Pablo VI, así lo hizo. Ante el asombro de los médicos, el niño nació sano al octavo mes. Se tuvo que verificar la ausencia de cualquier patología hasta su adolescencia; se constató una perfecta salud. El 12 de diciembre de 2013 la Congregación para las Causas de los Santos certificó esta curación «inexplicable» y en febrero de 2014, el Vaticano reconoció la intercesión de Pablo VI.  

Nos unimos al Pueblo de Dios y con María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, pidamos un corazón abierto y valiente, como la del Beato Pablo VI, para anunciar el Evangelio de la Vida a toda persona y en todo lugar.