Roberto Tarazona Escrito por: Roberto Tarazona
Diácono permanente - Oficina de Asesoría Pastoral de Cáritas del Perú


"Con justicia y solidaridad en la mesa cabemos todos": XVIII Congreso de Cáritas América Latina y del Caribe

“La simple acogida no basta. No basta dar un sándwich si no se acompaña de la oportunidad de aprender a caminar sobre sus propios pies. La caridad que deja a los pobres tal y como están no es suficiente. La misericordia verdadera, aquella que Dios nos da y nos enseña, pide justicia, pide que el pobre encuentre su camino para dejar de serlo… ¡Mantengan siempre viva la esperanza! ¡Ayuden a recuperar la confianza! Demuestren que con la acogida y la hermandad se puede abrir una ventana al futuro; más que una ventana, una puerta, ¡que les permita dar un futuro!”

(Papa Francisco,  11/ setiembre /2013)


Pablo VII.- Una sola Fe, una común esperanza y una misma Caridad: Afirmamos nuestra vocación al servicio de la Vida

El Santo Padre Francisco nos recordaba que “Caritas… está llamada, por tanto, a trabajar para convertir los corazones a una mayor apertura hacia los demás, para que cada uno, en pleno respeto de su propia libertad y en la plena asunción de las propias responsabilidades personales, pueda actuar siempre y en todas partes a favor del bien común, ofreciendo generosamente lo mejor de sí mismo al servicio de los hermanos y hermanas, en particular los más necesitados” (Papa Francisco, A los miembros de las Cáritas Internationalis, 27//Mayo/2011).

Por ello, nos sabíamos convocados por el Dios de la vida que nos ha confiado el Evangelio de la Caridad para dar testimonio de su amor y providencia a todas las personas de nuestro continente americano, sobre todo a los más pobres y necesitados. Con el lema “Con justicia y solidaridad en la mesa cabemos todos”, se desarrolló, del 20 al 24 de octubre, en la Casa de Encuentros La Rondalla, en  Guarne /Antioquia, Colombia, el XVIII Congreso de Cáritas de América Latina y el Caribe.

Vivimos un verdadero kairos, un “tiempo de Dios”, una confirmación en nuestra fe y en nuestra vocación de servicio en favor del desarrollo humano integral y solidario, desde la red de Cáritas de América Latina y del Caribe, organizada a través de su Secretariado (SELACC). Nos reunimos alrededor de  180 delegados de las diferentes Cáritas de los países de América Latina y el Caribe (ALC); representantes de la Santa Sede (Pontificio Consejo Cor Unum), Caritas Internationalis, Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y las Cáritas de España, Alemania, Francia, Noruega, Inglaterra,Estados Unidos, entre otros.

Cuatro escenarios marcaron, a manera de telón de fondo, el espíritu de este Congreso. Por un lado, el mensaje de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio) del papa Francisco. Las conclusiones y recomendaciones de los Encuentros Regionales de las Cáritas de ALC realizados durante todo el año 2014: región Sur, región Bolivariana, región América Central, México y Panamá (Camexpa) y región Caribe, llamados también los “colombianitos”.  Asimismo, evaluar lo programado y realizado desde el XVI Congreso de las Cáritas de ALC (Argentina  2010) para realizar en espíritu de comunión y misión, la programación pastoral al 2020. Finalmente, la Campaña Mundial contra el Hambre, lanzada por el Papa Francisco en diciembre del año 2013: “Una sola familia humana: Alimentos para todos” encargada a las Cáritas de todo el mundo.
Este XVIII Congreso se planteó como objetivo general: “Responder al desafío de la Iglesia de América Latina y el Caribe de vivir con entusiasmo y alegría el Evangelio de la fraternidad y la justicia en el tiempo actual”. Los objetivos específicos giraron  fundamentalmente alrededor de la  dimensión social de la evangelización, donde se buscó fortalecer la identidad eclesial y la espiritualidad, para testimoniar un mejor y mayor compromiso desde la fe.

II.- Hemos visto y escuchado el clamor de los pobres.

Congreso de CáritasPor ello se buscó tener un análisis y una mirada creyente de la realidad. Nos preguntamos si ¿los pobres están convocados a la mesa en América Latina?. Esta pregunta nos exigió profundizar a la luz del Evangelio y la DSI los principales desafíos que plantea la realidad de la región. Así como un mejor discernimiento de los nuevos signos de los tiempos: el escándalo del hambre, la pobreza, la violencia, exclusión social, en general la cultura de muerte presente hoy en nuestros países. También compartimos los signos de vida que hacen presente el Reino de Dios, afirmamos basados en la esperanza cristiana que ¡la mesa es inclusiva!. Se compartieron experiencias pastorales significativas que nos ayudan e impulsan a construir un mundo más justo, más humano, equitativo y solidario: experiencias de economía solidaria, comercio justo, seguridad alimentaria, la participación ciudadana en el fortalecimiento de la democracia participativa, así como la formación de liderazgos y ciudadanos para transformar la realidad.

La Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia, vino en nuestra ayuda para el profundizar en el discernimiento a la luz de la fe. Nos preguntamos  ¿qué significa ser discípulos misioneros hoy?.  Acogimos el mensaje de nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, quien nos dijo que las Cáritas están llamadas a ser “la caricia de la  madre Iglesia para todos sus hijos, expresando ternura, cercanía y amor”. Señaló además que las Cáritas son testigos primarios e institucionalizados del amor de la Iglesia por todos los necesitados. Finalmente, este XVIII Congreso nos ayudó, inspirados y guiados por el Espíritu del Resucitado, a identificar los nuevos desafíos, retos y líneas pastorales para el próximo quinquenio, estableciendo estrategias conjuntas de trabajo que permitan ir construyendo una familia humana sin hambre y sin pobreza.

III.-  Definiendo nuestro compromiso en favor del desarrollo humano integral (tomado del pronunciamiento final del Congreso)

Con la ayuda y guía del Espíritu Santo nos comprometimos a: (1) Continuar trabajando en la renovación y mayor conciencia de nuestra identidad y espiritualidad como discípulos misioneros al servicio de la  Caridad en la opción por los pobres. (2) Formar y capacitar agentes de pastoral…como agente de cambio a la luz del Evangelio y el magisterio social de la Iglesia. (3)Trabajar como Iglesia en la creación de comunidades vivas, perseverantes, acogedoras, de puertas abiertas y con capacidad de transformar relaciones conflictivas en relaciones fraternas y justas. (4) Continuar la reflexión y el compromiso por la construcción de relaciones más equitativas e incluyentes: entre hombres y mujeres…(5) Promover el reconocimiento del indispensable aporte de la mujer en la sociedad y en la Iglesia… (6)Trabajar en la capacidad de relación y diálogo con el mundo y  la articulación de esfuerzos con actores fuera y dentro de la Iglesia. (7)Promover una ética ciudadana …a través de la participación, la incidencia y el control social, con miras a la defensa de la dignidad de la persona, de los pueblos y del bien común en las políticas públicas. (8)Promover una cultura del cuidado de la vida…a través de la gestión del riesgo, la seguridad alimentaria y el compromiso por la construcción de un modelo de desarrollo humano integral y solidario.(9) Creación de estrategias para afrontar problemáticas comunes a partir del intercambio de experiencias y el aprendizaje conjunto, con una visión de región y desde la perspectiva de la Iglesia.

Nos unimos, en un abrazo fraterno, como hijos e hijas de Santa María, Madre de la Caridad para que ella nos ayude a caminar de la mano de su Hijo y en El, nuestros pueblos tengan vida eterna.