Javier Vargas

Escrito por: Javier Vargas
Consultor Senior en Social Brand Comunicación Estratégical

 

Las ONGs deben aprovechar las redes sociales para llamar a la acción a sus seguidores

Las redes sociales de Internet no sólo cambiaron la manera cómo se comunican las personas, y cómo se relacionan e interactúan con su entorno. La forma de hacer negocios también cambió. Según un estudio de Google, más del 60% de usuarios de Internet busca comentarios y referencias de otros consumidores sobre productos que están interesados en comprar. Las redes sociales permiten que las experiencias positivas y negativas de los consumidores se compartan casi en tiempo real, lo que impacta directamente en el negocio. Dada la importancia de las redes sociales para las empresas y organizaciones, cada año éstas invierten más en estrategias de comunicación, marketing y publicidad online con el fin de alcanzar sus objetivos.

¿Cómo puede aprovechar una ONG las redes sociales? Según una encuesta de la Universidad de Massachussetts, el 98% de las ONG en Estados Unidos tiene presencia en al menos una red social. El objetivo principal es darse a conocer, comunicar su trabajo y generar conciencia sobre la causa que promueven. Sin embargo, solo el 40% afirma usar las redes sociales para recaudar donativos.  

Entre las plataformas sociales más usadas están YouTube (97%), fundamental para compartir contenido audiovisual; Facebook (92%), la red social con más usuarios en el mundo, y que en el Perú tiene más de 13 millones de usuarios; y Twitter (86%), que ayuda a fortalecer la comunicación directa con medios de prensa, líderes de opinión e influenciadores.

Estos datos demuestran que las ONG tienen una presencia activa en las redes sociales, pero lo que podemos observar es que no necesariamente cuentan con una comunidad “activa y comprometida”. En la mayoría de casos acumulan fans y seguidores que sólo son simples espectadores de los contenidos o mensajes que genera la organización.

El reto de las ONG es que deben construir (y esto no es un trabajo de corto plazo) una comunidad activa, que esté dispuesta a “hacer”. Una comunidad comprometida con nuestra ONG y con la causa que promovemos, es una gran aliada para ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos: promover una causa, ejercer presión a líderes políticos, generar corriente de opinión, captar donaciones, sumar voluntarios, etc. Todo dependerá de los objetivos que nos tracemos.

¿Se imaginan a Greenpeace sin el ciberactivismo de sus seguidores? Sólo recordemos la presión que ejerció la opinión pública a la empresa Nestlé en el 2010, pidiendo que deje de destruir los bosques de palma aceitera en Indonesia, hábitat del orangután. Sus seguidores ayudaron a difundir uno de los mayores virales producidos por una ONG. Nestlé pasó por una de las mayores crisis corporativas conocidas. Al final aceptó su error.

Es importante entender que las redes sociales se deben integrar a la estrategia de comunicación de las ONG. Sí, estrategia. Un gran error es simplemente difundir contenidos y mensajes sin definir objetivos claros. Por ejemplo, las redes sociales deben ser parte de la estrategia de publicidad online y e-mail marketing para darse a conocer y generar tráfico al sitio web y blog, donde las personas podrán conocer más de la organización y acceder a contenidos que llamen su atención y a la suscripción de un boletín informativo u otro registro para recibir actualizaciones vía e-mail. Luego se pueden definir acciones para obtener respuestas directas de nuestros seguidores, es decir, que hagan una acción, por ejemplo, donar, ser voluntarios, etc.

En ese sentido, lo primero es definir una estrategia de comunicación donde integremos las redes sociales con objetivos bien definidos; de esta manera, podremos hacer el seguimiento y evaluación de nuestra estrategia para determinar si lo que estamos haciendo está funcionando o hemos tomado un camino equivocado.