Roberto Tarazona Escrito por: Gladys Castillo Patiño
Coordinadora del Programa de Medio Ambiente
Cáritas del Perú

 

COP 20: Hacia un nuevo Acuerdo Climático Global rumbo a Paris 2015

El año pasado, desde el 1 al  12 de diciembre se desarrolló, en nuestra capital la ciudad de Lima, la Vigésima Conferencia de las Partes  COP20, encuadrada en el carril de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), la misma que contó con la concurrencia de líderes políticos, representantes de la sociedad civil y del sector privado de 195 países. Este evento se constituyó como la reunión más importante sobre el clima  a nivel mundial, cuyo objetivo principal estuvo orientado a encontrar soluciones a uno de los problemas más grandes que enfrenta la humanidad como es el cambio climático; era de esperarse que el debate de las diferentes comisiones durante la cumbre de la COP 20 haya tomado en cuenta el 5to informe de evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático –IPCC, de manera que los representantes de los países asistentes negociaran nuevos compromisos para la reducción de gases de efecto invernadero - GEI, entre los que destacan el CO2 como el principal responsable del cambio climático.

Este evento nos dio la oportunidad de plantear en forma conjunta la defensa de la vida en la tierra, hoy en día, amenazada por el cambio climático, por lo tanto urge defender el patrimonio  ecológico de nuestra casa grande. Los temas que se discutieron en esta cumbre estuvieron referidos a mitigación, adaptación, transferencia tecnológica, alternativas para preservar el bosque como sumidero de carbono y financiamiento, conducentes al logro de un acuerdo climático internacional que sea amplio, justo y equitativo.

Si bien, en este proceso de negociación se busca llegar a un nuevo acuerdo climático global que reemplace al Protocolo de Kyoto, esto generó preocupación, dadas las divergencias existentes entre los países industrializados y los países emergentes; en primer lugar es necesario y urgente la reducción de GEI, especialmente CO2, de manera que el incremento de la temperatura del planeta no supere el 1.5°C para el año 2050. Esta será la forma más efectiva, que permitirá enfrentar la crisis climática causada en su mayor parte por los países industrializados, lo que implica modificar estilos de vida y enrumbar el desarrollo por un modelo de Desarrollo Sostenible. De otro lado se propugna la necesidad de apoyar a los países que poseen bosques tropicales, para su conservación como sumideros de carbono, a través de mecanismos como REDD+, Fondo Verde, entre otros, cuyo objetivo es financiar medidas de conservación de los bosques; esto  nos lleva a preguntarnos ¿cuál será el rol de las Comunidades Indígenas que viven en estos espacios? ¿Se tomará en cuenta la ley de consulta previa? Existe un marco legal al respecto? esas y muchas otras interrogantes surgirán, sobre todo ahora que nuestro país y Noruega suscribieron un acuerdo marco dotado con 300 millones de dólares de fondos para proteger la Amazonía, el mismo que se otorgará en función del cumplimiento de metas establecidas por el gobierno peruano; por lo tanto, será necesario que nuestras autoridades definan y precisen estos aspectos.

Pero, qué hay sobre el tema de adaptación, hasta ahora los países emisores históricamente de GEI no asumen la responsabilidad de los daños y pérdidas ocasionados por los efectos del cambio climático, sobre todo en las zonas o regiones de alta vulnerabilidad, pues no se ha previsto un mecanismo o fondo para reducir estos riesgos, de manera que aún hay muchas aspectos que discutir y precisar a nivel de la agenda interna y que toca a las distintas instituciones públicas y privadas, así como  las diferentes organizaciones, gremios, ONG y otras de la sociedad civil hacer llegar sus planteamientos para que sean incorporados en el nuevo acuerdo climático que se está preparando.

De hecho, los negociadores de la COP 20  en Lima, han tenido la responsabilidad de elaborar un borrador final del nuevo acuerdo climático global que debe ser ambicioso, sólido, vinculante, justo y equitativo, el cual debe ser aprobado en París en la COP21, para lo cual era importante que en Lima se lleguen a consensos y compromisos concretos en ese sentido.

Aún quedan tareas pendientes que los estados deben cumplir.  Una de esas tareas es la elaboración –y su respectiva comunicación- de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas o también llamadas INDC (por sus siglas en inglés) las cuales deben comunicarse antes de la realización de la COP 21 en París en diciembre de este año, proceso en el cual es muy importante la participación de la sociedad civil para la construcción consensuada de las INDC y que estas puedan vincularse con la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el Acuerdo Perú-Noruega-Alemania, entre otros.

En tanto la decisión de la COP 20 establece que los Estados pueden incluir adaptación, en el Grupo Peru COP consideramos de vital importancia y de carácter obligatorio incluirlo, además las INDC deben incluir contribuciones sobre la adaptación, teniendo en cuenta  que nuestro país es uno de los más vulnerables al cambio climático y requiere que la atención no sólo se centre en la mitigación, sino en acciones que permitan reducir esa vulnerabilidad.

Se espera que en el primer trimestre de 2015 los países anuncien las iniciativas propuestas para reducir las emisiones reales y la toma de medidas a incluir en un acuerdo que permitirá ver las verdaderas intenciones de los países y calcular el progreso hacia un compromiso internacional.