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Voluntariado en Cáritas y la Oportunidad de Construir Juntos.




Las acciones, proyectos y programas de asistencia, promoción y desarrollo que ejecuta Cáritas del Perú se desarrolla en todo el país, en una cadena de solidaridad y como expresión de nuestro amor a la vida y al prójimo, fieles a nuestra esencia y tal como lo quiere significar nuestra denominación CÁRITAS tomada de las Sagradas Escrituras en idioma latín (Primera Epístola de Juan, Capítulo IV, Versículo 8-b) de la frase “DEUS CHARITAS EST” (Dios es amor).

Cáritas busca irradiar la caridad y la justicia social en el mundo siendo un signo. Así, uno de los valores de Cáritas recogidos en el Plan Estratégico es el de Amor al Prójimo en el sentido de verdadera caridad (caritas) como expresión del amor de Dios y mandato de Jesucristo.

La labor desplegada en estos cincuenta y dos años de vida institucional ha sido posible gracias a la conjunción de esfuerzos de diversos actores, tales como la Cooperación Técnica Internacional, el Estado, las empresas, instituciones de la sociedad civil y personas naturales.

 

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Estas últimas aportan, sea mediante acciones de voluntariado donando parte de su tiempo, su talento, o sea con ayuda material (bienes, fondos económicos) hacia los programas y acciones de la red Cáritas. 

Cáritas en el Perú, así como en el resto de las 162 Organizaciones Cáritas que operan en el mundo, siempre ha contado con el aporte de voluntarios, todos ellos con una característica común: su fuerte compromiso social. En nuestro país, esta participación voluntaria se da, sea en las campañas de emergencia, sea en las acciones directas con los grupos beneficiarios a los cuales dirigimos nuestra acción, sea con la colaboración de estudiantes y/o profesionales nacionales y extranjeros.

Este dar generoso, ha sido evidenciado una vez más y con mucha fuerza a raíz del terremoto del 15 de agosto en el sur. En efecto, desde el día siguiente de la emergencia, la sede central de Cáritas se convirtió en el lugar de encuentro de personas de todas las edades y condiciones llegando de todas partes para dar un poquito de sí para los hermanos damnificados. El almacén se vio inundado por chicos, grandes, familias enteras, colegios, trabajadores de diversas empresas, amas de casa, laborando sincronizadamente en la recepción, clasificación, embalaje y despacho de los bienes donados que llegaban sin cesar y sin horario,  el centro de operaciones contó con entusiastas colaboradores en la recepción de llamadas, ingreso de información, comunicación con el lugar de la emergencia, otro grupo recibía y clasifi-

caba bienes en una cadena de tiendas y en un canal de televisión, la cadena de solidaridad se puede describir como interminable. Contamos con un sinmúmero de Buenos Samaritanos.

Nos dice el Santo Padre en su Encíclica Deus Caritas Est que “el amor -Caritas- siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad. Siempre se darán también situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo”.  En la misma Encíclica Benedicto XVI dirige una palabra especial de aprecio y gratitud a todos los que participan de diversos modos en acciones de voluntariado, manifestando que “esta labor tan difundida es una escuela de vida para los jóvenes, que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no sólo algo, sino a sí mismos. De este modo, frente a la anticultura de la muerte, que se manifiesta por ejemplo en la droga, se contrapone el amor, que no se busca a sí mismo, sino que, precisamente en la disponibilidad a «perderse a sí mismo» en favor del otro, se manifiesta como cultura de la vida.”

Por: Norka Patricia Otero
Asesora Legal
Cáritas del Perú