
La Pastoral Social es una actitud de servicio concretada en acciones diversas por la cual, la Iglesia se hace presente en la sociedad, en sus integrantes y en sus estructuras para orientar y promover el desarrollo integral del hombre de acuerdo a los principios evangélicos.
Los fines de la Pastoral Social son dos:
Trabajar para lograr la liberación integral del hombre (del
pecado personal y social por la comunión con Dios y con los
demás) y una mayor solidaridad, fraternidad y justicia.
Transformar la sociedad y construir la
tan ansiada civilización del amor.

Las metas de la Pastoral Social son principalmente tres:
La formación: consiste en preparar a los agentes pastorales
en las enseñanzas sociales de la Iglesia; educando integralmente
a la persona en los valores cristianos
El desarrollo consiste en ejecutar acciones que ayuden al hombre y
a la sociedad a lograr el progreso material y espiritual; logrando
que cada hombre aprenda a valerse por sí mismo y llegue a ser
protagonista de su propio destino. “Es el paso de condiciones
de vida menos humana a más humanas” (Pablo VI).
La asistencia, que es la primera exigencia de la caridad, es la ayuda
inmediata, en forma material, con actitud de misericordia.
La acción pastoral de la Iglesia se desarrolla en tres dimensiones:
Cada comunidad creyente organiza su dimensión profética, litúrgica y solidaria. Las tres son imprescindibles; las tres son complementarias.
2. Vivencia Personal de las tres dimensiones
Cada creyente debe vivir estas tres dimensiones pastorales:
Por eso, cada creyente está llamado a ser Cáritas.
Podemos centrar nuestro esfuerzo en otras dimensiones de la acción pastoral o del compromiso, pero no podremos nunca dejar de lado el mandamiento del amor, debemos vivirlo en la Iglesia, en medio de la comunidad, lugar donde se pone en práctica el mandamiento del amor.