
La labor desplegada en los primeros cincuenta años de vida institucional de Cáritas, junto a la Red Nacional de Cáritas Diocesanas, ha sido posible gracias a la conjunción de esfuerzos de diversos actores, tales como la Cooperación Técnica Internacional, el Estado, las empresas, las instituciones de la Iglesia y de la sociedad civil y personas naturales.
Estas últimas han aportado y siguen aportando de diversas maneras, sea mediante acciones de voluntariado donando parte de su tiempo, su talento, y con ayuda material (bienes, fondos económicos) hacia los programas, proyectos y acciones.
El Voluntariado Católico desde la Red Cáritas en el Perú
“Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico. Estas obras indican un camino para guiar aún hoy el mundo hacia una globalización que ponga en el centro el verdadero bien del hombre y, así, lleve a la paz auténtica.
La Iglesia, iluminada por esta verdad pascual, es consciente de que, para promover un desarrollo integral, es necesario que nuestra "mirada" sobre el hombre se asemeje a la de Cristo. En efecto, de ningún modo es posible dar respuesta a las necesidades materiales y sociales de los hombres sin colmar, sobre todo, las profundas necesidades de su corazón. Esto debe subrayarse con mayor fuerza en nuestra época de grandes transformaciones, en la que percibimos de manera cada vez más viva y urgente nuestra responsabilidad ante los pobres del mundo". (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2006)
La Iglesia Católica mira con profunda esperanza el aumento progresivo de una gran cantidad de hombres y mujeres que buscan compartir sus vidas en el servicio fraterno y solidario con las personas que menos tienen. Es importante ubicar el servicio de los voluntarios dentro de una perspectiva más amplia y profunda, de una búsqueda más trascendente de la propia existencia. Esta búsqueda es el inicio de un proceso profundamente humanizador del hombre y de todas sus acciones. Al poner a Dios en el centro de su propia existencia, el hombre se humaniza plenamente, por el ejercicio consciente, libre, generoso y responsable que tiene cada acto humano ligado al servicio de la humanidad en su conjunto.
El Voluntariado es la expresión de una fe adulta, que busca ir construyendo una civilización de amor, por caminos de solidaridad, sirviendo especialmente a las personas más necesitadas.
La gratuidad y disponibilidad de los voluntarios debe ser vista desde una doble perspectiva: como actitud ante los demás, de abrirse al otro y, también, como recepción de la actitud de servicio que va más allá del “simple deseo” de servir.
Es clara la orientación de la Doctrina
Social de la Iglesia en nuestra acción social en general
y desde el voluntariado en particular desde cinco ejes fundamentales:
Dignidad de la persona.
Solidaridad como actitud permanente en la que todos nos sentimos responsables
de todos.
Subsidiaridad: desde las instancias de base urgen soluciones.
Opción preferencial por los pobres.
Destino universal de los bienes de la tierra.
Todos estamos llamados a organizar, animar, motivar a que el voluntariado
permita incorporar una actitud solidaria en su vida.
El voluntariado, expresa una profunda sensibilidad y preocupación por la vida humana, caracterizada por una labor o actividad realizada sin fines de lucro, en forma gratuita y sin vínculos ni responsabilidad contractual; que comprende compromisos y actividades de interés general para la población, entre otras las actividades asistenciales, de servicios sociales, de cooperación al desarrollo y otras tendientes al bien común.
Los principios del voluntariado son:
Respeto al ser humano, sin discriminación
alguna.
Promoción
y defensa de la dignidad del hombre.
Solidaridad como estilo de vida personal y comunitaria.
Compromiso social.
Respeto a las culturas de las comunidades y/o grupos sociales y a sus organizaciones
naturales.
Promoción de la participación de la ciudadanía.
Libertad en la realización de la acción de voluntariado tanto
del voluntario como del beneficiario.
Principio de permanencia.
Principio de
la subsidiariedad, promoviendo que los beneficiarios participen mejor
en la solución de sus problemas.
Brindamos a los voluntarios la posibilidad de:
Los deberes del voluntario son los de:
Apoyan en:
Planificación
y gestión de proyectos de acción, analizando necesidades,
formulando objetivos y estrategias de acción, buscando y organizando
todo tipo de recursos, evaluando resultados.
Gestión
y mantenimiento de organizaciones de acción voluntaria, ocupándose
de fortalecer la participación, mejorar la eficacia en el funcionamiento
organizativo y en la acción para alcanzar los objetivos.
Atención
directa a personas o comunidades en situación de pobreza y
exclusión social, donde se realicen programas proyectos de
ayuda humanitaria directa.
En los siguientes temas:
Respuesta a situaciones
de emergencia causadas por desastres naturales.
Orientación
y asesoramiento, escuchando, atendiendo consultas, prestando apoyo
y facilitando información a personas en situación de
necesidad.
Apoyo a personas
en la lucha contra la pobreza, en la atención de sus necesidades
y carencias.
Promoción
y atención de la salud, en el desarrollo de hábitos
de vida saludable, en la respuesta a situaciones de necesidad sanitaria.
Desarrollo de
proyectos de promoción socioeconómica, dirigidos a mejorar
las condiciones de vida de una comunidad.
Protección
o recuperación de especies o espacios naturales, en la denuncia
de situaciones de degradación medioambiental, en el desarrollo
de una conciencia medioambiental entre la ciudadanía.
Comercio Justo
como propuesta alternativa al comercio internacional convencional
basada en garantizar a los productores una compensación justa
por su trabajo, asegurándoles un medio de vida digno y sostenible
y el disfrute de sus derechos laborales.
Promoción
de la participación ciudadana, en el fortalecimiento, en el
impulso de la iniciativa social, en la creación y animación
de redes sociales.
Cáritas siempre ha contado con el aporte de voluntarios, todos ellos con una característica común: su fuerte compromiso social. Esta participación se ha dado sea en las campañas de emergencia, sea en las acciones directas con los grupos beneficiarios a los cuales dirigimos nuestra acción, sea con la colaboración de estudiantes y/o profesionales extranjeros. Este es el llamado voluntariado tradicional.
Sin embargo, los nuevos tiempos nos exigen un nuevo tipo de voluntariado: el voluntariado profesional, entendido como el aporte a la organización trabajando en las áreas de conocimiento técnico del voluntario. Este tipo de voluntariado concentra el apoyo de profesionales (o estudiantes universitarios de últimos ciclos) en cualquier área de gestión: estrategia, dirección, financiación, organización, administración, legal, comunicaciones y sistemas informáticos para aportar sea a un área específica de línea, sea a un proyecto puntual, sea a una área de apoyo.
En cuanto a la captación de estos voluntarios, encontramos hasta tres modalidades a ser utilizadas: convenios con empresas para un voluntariado corporativo, convenios con universidades para un voluntariado pre-profesional, convenios con profesionales particulares para un voluntariado individual. En dichos convenios se especifica claramente el detalle de los servicios de voluntariado, las responsabilidades de las partes, así como los horarios y el plazo del convenio.
La situación de pobreza y extrema pobreza en que viven más de la mitad de peruanos hoy en nuestro país, nos exigen, en cuanto creyentes, respuestas que puedan ser "una buena nueva" en medio de esta realidad de muerte y de pecado social. La Iglesia señala y afirma que desde esta realidad, debemos ver "los rostros sufrientes del Señor" que nos exigen, desde una profunda y sincera conversión, acciones eficaces para atender y transformar esta realidad de pecado estructural.
Una de las estrategias para ir consolidando una cultura de vida, es la de fomentar y comprometer la participación de voluntarios en acciones de atención directa a personas y comunidades en situación de pobreza y exclusión social, a través del trabajo social que desarrolla la Iglesia - Cáritas diocesanas, congregaciones y parroquias - a nivel nacional.
La dimensión y la importancia de la solidaridad, en estos tiempos de post modernidad, individualismo, globalización y neoliberalismo, constituye un poderoso instrumento para rehumanizar y revitalizar la convivencia social.
La solidaridad nos ayuda a reconocer al otro como el "hermano que me pertenece", nos ayuda a redescubrir el valor y trascendencia que tiene toda persona humana.
El voluntariado será una actitud de compartir lo que somos y tenemos con aquellos que necesitan una presencia fraterna, cálida, responsable y una atención eficiente y oportuna.