
Los productores de países con altos niveles de pobreza y marginación enfrentan grandes dificultades para lograr su acceso al mercado, el Comercio Justo busca un acercamiento entre productores y consumidores, evitando a los intermediarios. En él se establecen relaciones comerciales basadas en el respeto mutuo, con criterios no sólo económicos sino también sociales y ambientales.
El objetivo principal del comercio justo
es garantizar a los productores una compensación justa
por su trabajo. Tanto el productor como el consumidor se
benefician. Ya que el productor incrementa sus ingresos,
permitiendo su desarrollo y el consumidor adquiere un producto
de calidad a un precio justo, y brinda apoyo al desarrollo
del productor.
Algunos criterios de intercambio del comercio justo se resumen en:
Que
los procesos de cultivo y de producción sean respetuosos
con el medio ambiente.
Que
los productos sean elaborados por pequeños productores
agrupados en forma cooperativa o en otras alternativas de
trabajo asociado, asegurando en todo caso condiciones dignas
de trabajo.
Las
operaciones comerciales son directas con las contrapartes,
evitando así intermediarios y especuladores.
Garantizar a los productores
un precio de compra justo para sus productos y para el proceso de elaboración.
Este precio siempre es superior a lo que obtendrían a través
del mercado tradicional.
Garantizar una cooperación
a largo plazo con los productores y un adelanto de los pagos para evitar, en
la medida de lo posible, el recurso a préstamos bancarios.
Invertir parte de los
beneficios en programas de desarrollo comunitario.
Garantizar una transparencia
en los precios tanto para los productores como para los consumidores.